Artículos de Martinus
 

M0735

Descanso

por Martinus

 

1. Las ideas sobre un descanso eterno, un infierno eterno y un reino de los cielos eterno son una superstición, sólo existe la vida como un ritmo eterno basado en el principio del contraste

Hoy en día se oye frecuentemente que los hombres están cansados de vivir. La idea de «una vida eterna» les parece directamente espantosa. «Si se pudiera simplemente huir de todas las dificultades de la vida, dormir y nunca despertar de nuevo», dicen. Se encuentran en una situación en la que la idea de una aniquilación total les parece preferible a todo lo demás. El descanso también es absolutamente necesario para el ser vivo, aunque no pueda tener lugar de la manera que a estas personas tan cansadas les gustaría en este momento. Un «descanso eterno» no puede existir, en tal caso jamás se habrían dado manifestaciones de vida en el universo. Cuando se dice de personas que mueren que «van al descanso eterno», esto es simplemente una expresión con la que se oculta la ignorancia humana. En el cristianismo dogmático se tiene, generalmente, la opinión de que la persona tras la muerte «descansa en la tumba» hasta el día del juicio final, tras el cual recibirá de nuevo su cuerpo físico, descompuesto hace tiempo, y se levantará de la tumba para ser juzgado por Cristo bien a la bienaventuranza de un «reino de los cielos» eterno o bien al tormento de un «infierno» eterno. Cuando uno piensa en lo difícil y dolorosa que la vida, a menudo, se forma para el hombre en este mundo físico, en como, frecuentemente, debe trabajar duro para ganar para el pan cotidiano para él y su familia, es comprensible que anhele un descanso, y también que añore una «bienaventuranza» donde no existirá en unas condiciones semejantes a la de un «esclavo», tal como las que tiene en este mundo físico. También es comprensible que, ante el riesgo de ser condenado al «infierno», preferiría un «sueño eterno»; pero todo lo que se imagina sobre un «descanso eterno», un «infierno eterno» y un «reino de los cielos eterno» es una superstición de la que el hombre que razona se libera gradualmente. Debido a ello, durante un tiempo creerá en una «aniquilación eterna», pero que este modo de ver también es una superstición se le mostrará, con el tiempo, a la persona que con su creciente facultad de pensamiento y sentido lógico es capaz de comprender el ritmo eterno de la vida, donde se despliega el principio del contraste, no sólo como luz y oscuridad, siembra y cosecha, frío y calor, día y noche, verano e invierno, sino también como trabajo y descanso.

2. Trabajo y descanso son principios cósmicos. Para cada deseo normal hay una satisfacción correspondiente

Trabajo y descanso son principios cósmicos. El uno no puede existir sin que el otro también exista. Sabemos lo maravilloso que es reposar tras un día con mucho trabajo, entonces tenemos un gran deseo de descanso. Es un deseo natural y para cada deseo natural o normal hay una satisfacción correspondiente. Deseo es, en realidad, lo mismo que hambre y, donde la vida sigue caminos normales, hay una saciedad para cada hambre. Tras cada fuerte despliegue de energía, tanto de tipo físico como psíquico, sigue la fatiga y lo que denominamos somnolencia, que es satisfecha por nuestro sueño nocturno. Lo normal sería que, tras el sueño, uno desease de nuevo desplegar su energía y fuerza creadora, de hecho, que se tuviera un deseo tan grande de ello, como el que se tenía por la noche de una cama y de descanso. Pero frecuentemente sucede que los hombres no añoran en absoluto empezar de nuevo por la mañana. Están cansados e indispuestos. La causa de esto puede ser que no han dormido bien por la noche, su deseo de descanso no ha podido ser satisfecho. Pero, ¿por qué no ha podido serlo, cuando todos los deseos naturales deben poderse satisfacer? Debe ser porque este deseo no ha sido, sin embargo, natural. En realidad, hay un cansancio que no puede satisfacerse con el sueño nocturno, el cansancio que se manifiesta como hastío de vivir y que, en el peor de los casos, lleva al suicidio. Esta forma de cansancio está muy extendida entre los hombres de nuestro tiempo, y el descanso que puede eliminarla no es el sueño, sino conocimiento y comprensión de las leyes de la vida.

3. El principio de la reencarnación sólo es una repetición del principio día y noche, pero con mayores dimensiones

Frecuentemente se dice de las personas cansadas de la vida que «envejecen antes de tiempo», y esta expresión contiene una verdad. Hay simplemente la diferencia de que los ancianos están cansados de la vida de una manera natural, están «saciados de la sarta de días vividos» y anhelan un descanso que no puede ser satisfecho por el sueño nocturno. Están cansados tras un «día muy largo», tras el «día» que constituye toda su vida, cuando se ve esto desde una perspectiva cósmica, y ahora anhelan la «noche cósmica», que, de una manera totalmente natural, seguirá tras su vida, que ha sido un «día cósmico». Es este cansancio con su satisfacción lo que divide nuestra vida eterna en encarnaciones. El principio de la reencarnación sólo es, en realidad, una repetición del principio día y noche con mayores dimensiones. De la misma manera que necesitamos el sueño nocturno tras el despliegue de energía de un día, también debemos tener una forma de descanso tras el despliegue de energía de una vida terrena. Cada despliegue de energía exige descanso, y tras un estado verdaderamente descansado, el ser vivo desea, naturalmente, desplegar de nuevo su energía en el trabajo y la creación. Es una ley universal que se impone en todos los campos de la conciencia, y que lleva a formas cada vez más altas de despliegue de conciencia o creación. Sin descanso ningún trabajo, ninguna creación, ninguna evolución y, con ello, ninguna experimentación de la vida.

4. Aunque no tenga lugar ningún despliegue de conciencia física durante el sueño y la muerte, ninguno de ellos representa, sin embargo, estados no conscientes

«El sueño es el hermano pequeño de la muerte» dice una vieja frase, y, verdaderamente, hay una relación así entre ambas formas de descanso. ¿Cómo se manifiestan estas dos formas de descanso? No se manifiestan en absoluto, como muchos creen, como un cese de conciencia. Aunque, por lo que respecta a la reencarnación, esto no sea evidente para la mayoría, que sólo la conocen camuflada por la superstición que se llama «muerte», es, sin embargo, un hecho evidente que no estamos sin vida porque dormimos. Pero si no estamos muertos cuando dormimos, esto quiere decir que hay algo de nosotros que sigue estando vivo, que todavía funciona. Este algo no está en reposo, aunque quizá, hasta cierto punto, su despliegue esté reducido. Nuestro descanso durante el sueño nocturno sólo consiste, en realidad, en que toda una serie de funciones, a través de las cuales tiene lugar el despliegue de conciencia física, se detienen momentáneamente, mientras que otras siguen trabajando. Como la parte que trabaja no deposita directamente impresiones en el cerebro físico o función de percepción, el ser en estado despierto no tienen ningún recuerdo de esta parte de la función de su conciencia. El sueño es, por lo tanto, para la persona en cuestión como un estado de no conciencia. Sólo fugaces fragmentos de sueños muestran que también podemos experimentar algo cuando dormimos. Pero estos sueños son, frecuentemente, tan confusos, porque son únicamente restos o fragmentos de experiencias de la conciencia nocturna que se mezclan con experiencias diurnas conscientes del cerebro, algo que no sucede durante un sueño y descanso totalmente natural que es sin sueños y bueno para la salud, dado que todas las finas fibras nerviosas que se han desgarrado durante el despliegue de conciencia del día, se reparan y sanan, de manera que puedan utilizarse para el trabajo y creación del día siguiente.

5. La conciencia nocturna se despliega en una zona espiritual o en forma de rayos mientras el sistema nervioso físico es reparado durante el sueño

Cuando una persona se siente cansada y somnolienta, lo que, en realidad, está cansado no es la conciencia, lo que está desgastado y necesita ser reparado es el cuerpo, especialmente el sistema nervioso, es por esto que ansiamos ir a la cama y dormir, de modo que nuestra conciencia pueda dejar nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso en reposo. Cuando la conciencia no está cansada, no hay ningún motivo para que descanse. Tampoco lo hace, es transmitida a otro estado de experimentación, al estado de conciencia nocturna, que se despliega totalmente en otra zona espiritual o en forma de rayos, donde todo es tan real como en el mundo físico, simplemente no construido de materia o materia de pensamiento física, sino en forma de rayos. Aunque durmamos, estamos, sin embargo, en el mundo de los pensamientos, y la parte de nosotros que no siente cansancio puede trabajar y hacer experiencias. En este principio no hay nada antinatural, al contrario, es lo mismo cuando se trata de otras formas naturales de cansancio distintas a lo que llamamos somnolencia. Si, por ejemplo, se lleva una carga pesada, uno también se cansa y debe descansar de vez en cuando. Este cansancio no se manifiesta como somnolencia, sólo se siente como un dolor en las extremidades o en las partes del organismo que, de manera especial, soportan el peso. Cuando se deposita la carga en un lugar, se alivia la sensación de dolor en las extremidades, descansar del peso lo sienten los músculos como algo agradable. Pero al mismo tiempo que la persona descansa, puede muy bien hablar, ver y oír, puede comer y beber, de hecho, puede directamente realizar otro trabajo, siempre que no perturbe ni sobrecargue las extremidades que necesitan descanso. En realidad, es el mismo principio el que se hace valer durante el sueño, dado que es el sistema nervioso lo que debe descansar, porque está sobrecargado, pero, debido a ello, el ser puede muy bien usar su conciencia, que no está cansada, y la mayor parte de su fuerza vital es transferida a la parte del ser vivo que no es accesible a la percepción física. Sólo se queda la fuerza vital que es necesaria para el mantenimiento de la circulación de la sangre, la respiración y ciertas funciones glandulares, además de la reparación de las finas fibras nerviosas. Cuando la persona despierta, es decir, cuando su conciencia se acopla de nuevo al organismo físico, éste debería ser un instrumento útil para el trabajo y la creación del nuevo día.

6. La muerte es «la noche cósmica», unas agradables vacaciones de la existencia física

Cuando morimos sucede, en principio, lo mismo que cuando dormimos, la conciencia es transferida a la zona en forma de rayos, donde también tenemos órganos, pero entonces se interrumpe totalmente la conexión con el cuerpo físico, que se convierte en un cadáver. Entonces comienza «la noche cósmica», lo que se denomina «la vida tras la muerte», y lo que se experimenta allí depende de cómo uno ha trabajado para desarrollar su pensamiento humano, su amor al prójimo y su facultad de creación intelectual. Todo esto lo transfiere el Yo a la zona en forma de rayos, donde, verdaderamente, tiene la posibilidad de «descansar» en unas agradables «vacaciones» sin toda la resistencia que ha tenido en la zona física. ¿Qué es lo que descansa cuando la conciencia, sin embargo, funciona, y el cuerpo físico se ha convertido en un cadáver y ya no puede usarse? Lo que descansa durante «la noche cósmica» entre dos encarnaciones físicas es la fuerza o energía concentrada en órganos espirituales especiales, que una vez creó el organismo físico y que conectó las energías espirituales con las fuerzas físicas. Cuando estas fuerzas han estado un tiempo en reposo, mientras el ser ha experimentado con otras energías tanto como su capacidad le permite en los mundos espirituales o en forma de rayos, comienzan de nuevo a funcionar, y en el ser surge un fuerte deseo de vencer la resistencia y trabajar y crear en la zona física. Por otra parte, el ser empieza a estar cansado de sus experiencias en los mundos espirituales, porque con sus fuertemente limitadas facultades sólo puede experimentar una pequeña parte de lo que allí puede experimentarse y desplegarse. «Su vaso de ha llenado hasta el borde», porque «el vaso» o la conciencia todavía era pequeña. Ahora anhela ampliar su conciencia, crecer en sabiduría y amor, probar fuerzas y superar las dificultades, por medio de lo que se hacen experiencias, se adquiere conocimiento y una visión de conjunto de las leyes de la vida. Por esto, los centros o núcleos de talentos, que han estado un tiempo en reposo, se ponen de nuevo en función, y el resultado es la construcción de un nuevo organismo físico que comienza como la creación del embrión en el útero de la madre. A medida que el organismo del ser crece, primero en el útero y después fuera, la conciencia es transferida a la zona física sin el recuerdo de la vida en los mundos espirituales, pero con los anhelos e ideales que fueron estimulados allí, y con las facultades y talentos que fueron desarrolladas en encarnaciones anteriores.

7. Mis análisis del universo, de la identidad del ser vivo como hijo de Dios y ser eterno sólo han sido creados para mostrar el amor de Dios a todo lo vivo

Esta explicación ha dado en pocas palabras una visión de conjunto, de como esto se manifiesta durante el sueño y entre dos encarnaciones físicas, por medio de lo cual el cansancio del ser vivo desaparece, y ansia desplegar de nuevo su energía y fuerza creadora en este mundo físico. Pero, ¿qué sucede con el cansancio que no puede satisfacerse con un descanso y sueño natural y que, a veces, puede llevar al suicidio? Este cansancio no natural, que se manifiesta como hastío de vivir, enfermedades de los nervios, etc., sólo puede superarse con un tipo muy particular de descanso, un sosiego y equilibrio interior, que puede adquirirse por medio de conocimiento y comprensión de las leyes de la vida, tanto como se despliegan en el universo que nos rodea, y como se despliegan en nosotros mismos. Muy frecuentemente lo que pone a los hombres en contacto con la ciencia del espíritu es alguna forma de sufrimiento, desgracia, desesperación o decepción, y esto no es casual. Por medio de ello, al hombre, que quiere trabajar seriamente consigo mismo, le es posible superar muchas dificultades y molestias. Lo que muchos hombres desdichados anhelan no es, en realidad, como frecuentemente ellos mismos creen, aniquilación, sino un estado distinto al estado en que se encuentran. Pero nuestro estado actual depende, mucho más de lo que creemos, de nuestros pensamientos y sentimientos. La renovación de la vida debe venir de dentro, entonces las condiciones exteriores, con el tiempo, también cambiarán. Por medio de la ciencia del espíritu se aprende que nadie tiene nada que recriminar a otros, sólo cosechamos lo que nosotros mismos hemos sembrado. Así desaparece la base para enojarse, irritarse, amargarse y estar lleno de odio. No hay nada más destructivo para los nervios que tales pensamientos. También se aprende que a cada momento uno puede sembrar una nueva semilla con sus pensamientos y actos, de esta manera, con el tiempo puede crearse una existencia totalmente distinta y mucho mejor. Esto requiere fuerza de voluntad y paciencia, pero uno no está solo. Si uno se concentra en la oración a la Providencia pidiendo fuerza, paciencia, alegría de vivir y amor suficiente para atravesar las dificultades también recibirá, paulatinamente, ayuda. Hay que tener confianza en que la ayuda vendrá. Mis análisis del universo, del macro, meso y microcosmos, de la identidad del ser vivo como hijo de Dios y ser eterno sólo han sido creados para mostrar el amor de Dios a todo lo vivo y crear confianza en la Divinidad que ha llevado todo lo vivo a la forma y estado que tiene hoy, y que lo seguirá llevando hacia formas mucho más elevadas de estado y despliegue de la facultad creadora. El hombre tiene un libre albedrío para trabajar consigo mismo. Si abre su mente con confianza en la Divinidad, encontrará el mejor descanso, se experimentará uno con el Padre. Entonces, la vida se transformará por medio de los pensamientos, sentimientos y actos que irradian de un hombre así con su conducta diaria. El ritmo de su vida está unido al ritmo del universo.

 

De una conferencia de Martinus en la colonia de vacaciones Kosmos, Pentecostés 1944, 29 de mayo. Elaboración del texto, a base del manuscrito, por Mogens Møller y aprobado por Martinus. Publicado por primera vez en la Carta de contacto n.º 4, 1958.

Título original danés: Hvile, traducido del danés al castellano por Martha Font (2017) con la colaboración del equipo de lengua castellana, ID de artículo: M0735.

© Martinus Institut 1981, martinus.dk/es/literatura/es-copyright

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