Lee sobre los siguientes temas:Ciencia con un horizonte nuevo El camino al humanitarismo y al amor al prójimo Globalización con una perspectiva humana La naturaleza eterna de la vida Cristianismo en forma intelectualizada
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El camino al humanitarismo y al amor al prójimoEl lenguaje directo de la vida¿Por qué experimento contrariedades y sufrimiento? ¿Qué significa lo que sucede en mi vida? ¿Y qué tengo que aprender de esto? Con su ciencia del espíritu da Martinus un instrumento de análisis, de modo que nosotros mismos podamos encontrar las respuestas a través de la investigación de las experiencias de la vida diaria. O sea, a través del directo lenguaje que la vida nos dirige. La explicación se encuentra en una comprensión más profunda de lo que son causas y de lo que son efectos en nuestra vida. La ciencia del espíritu da una explicación lógicamente fundamentada, adecuada a la conciencia del hombre moderno del viejo refrán, “como siembres, así cosecharás”. Esta afirmación tiene, precisamente, que comprenderse al pie de la letra: La causa de todo lo que nos sale al encuentro en la existencia se encuentra en el fondo en nosotros mismos. Si nos sentimos tratados mal e injustamente por otros, nosotros mismos hemos expuesto a otros a algo parecido, bien en esta vida o en vidas anteriores. Si caemos enfermos la causa es que anteriormente, debido a ignorancia, hemos expuesto nuestro cuerpo a una influencia física o psíquica perjudicial. Y si tenemos un sentimiento muy fuerte de compasión hacia los sufrimientos de otros, se trata de una facultad que hemos desarrollado, porque nosotros mismos hemos experimentado anteriormente sufrimientos similares. La vida se forma, de este modo, como un proceso continúo de aprendizaje, en el que la ley del karma o del destino funciona como el instrumento más pedagógico que uno se puede imaginar. Los propios actos y la propia mentalidad están constantemente ante nosotros como un espejo. Comprendemos que, en realidad, nunca sucede nada casualmente, ni tampoco sucede nada injusto, aunque quizá lo parezca. |
