M3031
La actitud vital de «Cada uno está más cerca de sí mismo» en los animales y en el hombre
Por Martinus
PREGUNTA
¿Qué es el egoísmo?
RESPUESTA
El egoísmo, que también es lo mismo que egocentrismo, es un talento fundamental en el que se basa el instinto de autoconservación del animal. En virtud de ello, el ser organiza todos sus demás talentos en favor de la propia protección. Esto lleva al animal a tener un deseo exagerado e intensificado de adquirir todas las ventajas que le permitan ser superior a todos los demás seres, sin importar lo que esta adquisición pueda costarles a estos otros seres en vida y salud. En virtud de este talento del egoísmo, también se promueve el principio del «derecho del más fuerte». En virtud del despliegue de este talento, sólo los animales y organismos más fuertes y resistentes podrán desarrollarse y prosperar, mientras que los más débiles deberán ser necesariamente destruidos (físicamente hablando). En virtud de este talento, la evolución fuerza así las mejores capacidades de autoconservación y protección en el animal. Es una condición vital que sea lo más superior posible a los demás animales. Dado que sólo los animales superiores podían sobrevivir a los más débiles o inferiores, el reino animal tuvo que estar formado finalmente por las especies o razas más perfectas. Por eso podemos ver a nuestros animales actuales en todo el mundo siendo superiores en perfección y belleza a todos los animales del pasado.
Pero esta es la culminación del talento del egoísmo, y el animal comienza a convertirse en un ser completamente diferente. Las cualidades animales, las capacidades de autoconservación orgullosas y superiores o los medios orgánicos de poder degeneran. Esta degeneración es causada por un nuevo talento fundamental que es fundamental para la experiencia de la vida. Este talento se llama «altruismo». Con este talento, el ser comienza a transformarse de animal en humano. En este ser humano naciente hay, pues, dos fundamentos de vida, cada uno de los cuales tiene sus subtalentos y capacidades: el egoísta, que está en declive, y el altruista, que empieza a desarrollarse. Así pues, durante una larga, larga época, el nuevo ser seguirá poseyendo el talento animal o egoísmo, cuya liberación total revela la actitud vital: «Cada uno está más cerca de sí mismo».
Tan lógico y útil como es el talento del egoísmo para los animales, es igualmente perjudicial y favorecedor de accidentes para el ser humano. Puesto que la perfección absoluta de la existencia humana está condicionada por haber purgado de la mentalidad todo egoísmo y, con ello, toda mentalidad animal, de modo que sólo ha quedado como principio general rector de la mentalidad el altruismo, es decir, la felicidad o alegría de vivir para servir a otros seres, el egoísmo y todos los actos animales o egoístas que de él se derivan, serán, mientras sigan existiendo en mayor o menor grado en la mentalidad o psique del ser, una barrera u obstáculo para la consecución de la existencia humana perfecta y la conciencia cósmica, la conciencia de Cristo o la época de la vida en la que «todos aman a todos». Así, el egoísmo se vuelve idéntico en todo caso con los «guardianes del umbral», lo que significa de nuevo: un obstáculo mental para el acceso a la gran iniciación o nacimiento, que a su vez da acceso a la paz absolutamente verdadera o al verdadero reino de los cielos, donde uno es uno con el Padre. Es este egoísmo el que impide hoy a las naciones de la tierra la paz verdadera y real o la gran bienaventuranza para la humanidad anunciada en el Evangelio de Navidad. Es, pues, el egoísmo en el hombre la raíz de todos los destinos oscuros o los mantiene atados al dominio de la guerra y del dolor, donde no sólo todos están en guerra con todos, sino donde también el hombre individual está a veces en desarmonía o en guerra consigo mismo. El altruismo se hace así visible aquí como el mayor talento de la vida. Llenar el alma y el espíritu con este talento es llevar el reino de los cielos a la propia conducta y, con ello, la deseada paz mundial a la propia relación privada con el entorno y el prójimo.
Carta de contacto 27, 1951. Artículo ID M3031. Traducido del danés al castellano por Else Byskov y David Pinzón en 2024.
© Martinus Institut 1981, www.martinus.dk
Se permite poner un link al artículo arriba mencionado, con información de copyright y referencia de su origen. También está permitido citar de él según la ley de copyright. No se permite reproducir al artículo entero sin permiso escrito del Instituto Martinus.
Se ruega enviar comentarios a info@martinus.dk.
Se puede enviar información sobre errores, fallos y problemas técnicos al webmaster.
