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| Índice de El principio de la reencarnación |
Capítulo 5
Aprender a morir aprendiendo a vivir
Hasta que no se llegue a esta época evolutiva, el hombre terreno tiene, sin embargo, que seguir viviendo su existencia como una manifestación limitada por una vida local física y espiritual, donde las transiciones sólo pueden tener lugar como reemplazos totales de los organismos, que, a su vez, hacen que el ser en general sólo sea consciente en aquella de las dos esferas en que se encuentra en el momento, en todo caso, frecuentemente durante su estancia en el mundo físico tiende a negar la existencia de la otra esfera.
En principio es, de alguna manera, lo mismo que si la larva quisiera negar la existencia de la mariposa.
Por medio de la ciencia del espíritu moderna, los «hombres larva» de nuestra época tienen, sin embargo, la posibilidad de conocer en su búsqueda algo más que su propio, pequeño y local «mundo de larvas».
Pueden tener una visión de conjunto de la evolución de la vida, del proceso de creación, en medio de los que se encuentran, y pueden tener conocimiento sobre qué es lo que estimula la evolución del estado en el que se supera el dolor, el sufrimiento y la muerte.
Naturalmente, ha tomado mucho tiempo llegar al estado de reemplazo imperceptible del organismo que el hombre terreno experimenta, ahora, en una encarnación física, y que la transición al mundo espiritual pueda tener lugar de la misma manera, tiene también naturalmente que tomar su tiempo. Pero cada hombre terreno ya tiene ahora la posibilidad de hacer de la muerte algo hermoso en vez de terrible. Puede aprender a morir aprendiendo a vivir, es decir, llegando a conocer las leyes de la vida y buscando vivir de acuerdo con ellas. Cuanto más viva un hombre con sus pensamientos, sentimientos y actos en sintonía con el tono fundamental del universo o la moral universal: ser una bendición y una alegría para los seres vivos, más fácil será la muerte para él cuando una vez le llegue. La sentirá como una renovación de la vida, un maravilloso descanso de la vida en la materia física, a veces algo penosa. Pero no será un descanso como el que se obtiene en un sillón o un sofá, sino que será del mismo modo que cuando se pasa las más maravillosas vacaciones que uno se puede imaginar. Con el pensamiento como medio de transporte se visitan zonas o esferas según se desee, y esto también se basa en leyes universales. Luego hay de nuevo un reemplazo del organismo, el ser tiene que regresar al mundo, donde hay resistencia que hace evolucionar, y donde pensar de manera equivocada hace daño. Pero ahora recibe un organismo nuevo y fresco, que se construye en el seno de la madre, y nuevas posibilidades para aprender en una vida venidera a pensar y a vivir, de modo que poco a poco pueda vencer a la muerte. (Adaptación de Mogens Møller) |
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