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Capítulo 13
La energía materna, la supraconciencia y la subconciencia
El yo tiene, como acabamos de decir, un organismo.
Un organismo constituye un instrumento fomentador de vida que está vinculado al yo, y que en parte es eterno y en parte creado.
El yo, en virtud de este instrumento, puede crear esa activación y esa interacción de las energías básicas cuyas reacciones son lo mismo que «la experiencia de la vida».
A la parte eterna de este instrumento del yo, que experimenta la vida y se manifiesta, le he dado el nombre de «supraconciencia» del ser vivo.
A esta supraconciencia está vinculado un órgano para cada una de las seis energías básicas y que, igualmente, es en parte eterno y en parte creado.
Por lo que respecta a la parte eterna, cada órgano de la energía básica está arraigado de un modo inalterable a la supraconciencia y es uno con ella.
La parte variable de los citados órganos de las energías básicas que experimenta cambio – es decir la parte creada – es sujeto de una cooperación con el yo en virtud de la cual éste puede activar la configuración definitiva de su experiencia de la vida y de su manifestación o creación.
A esta combinación de las energías básicas la he llamado «la subconciencia» del ser vivo.
Por medio de unos órganos eternos, especiales de la supraconciencia de los que aquí no puedo ocuparme, se activa una séptima energía básica a la que he llamado «energía materna».
La energía materna se propaga desde la supraconciencia hacia los órganos de las energías básicas y los mantiene en una combinación eternamente cambiante.
Mediante estas combinaciones cambiantes de las energías básicas, y con ayuda de los órganos de estas energías, el yo está en condiciones de crear su manifestación y su experiencia de la vida.
Como las energías básicas crean en ciertas combinaciones materia física y, en otras combinaciones, materia espiritual – y como la materia constituye el material para la creación –, el yo, a causa de ello, está en condiciones de crear y experimentar tanto con respecto a la materia física como a la espiritual.
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