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Capítulo 28
Los suicidas y la muerte
En el caso de los suicidas, el malestar se completa con la terrible decepción de comprobar que la muerte, al contrario de lo que habían pensado, no se convierte en una liberación de todas las molestias sino que, al contrario, además de seguir teniendo plena conciencia de ellas se han ocasionado el sufrimiento de vivir una existencia espiritual hasta un cierto punto anormal con posibilidades de una repetición de las molestias en la próxima vida física terrena.
El suicida es testigo de que no puede huir de su destino.
Si hubiese permanecido en este estado lleno de molestias hasta que la muerte se hubiese producido por sí misma, su existencia espiritual habría sido en todo caso más normal y le habría dado fuerzas para su próxima vida terrena.
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