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Índice de ¿Qué es la verdad?   

 

 
Capítulo 15
Lo único que puede satisfacer las exigencias espirituales del ser y darle conciencia cósmica
Por doloroso y lleno de sufrimiento que este día de juicio, o señorío de las tinieblas, se muestre en el ámbito físico y en una mentalidad a cuyo sujeto le es difícil comprender qué es lo que en realidad sucede, vemos, sin embargo, que este fenómeno, para la visión cósmica, es la manifestación de un amor extraordinario o la misma culminación de la más alta lógica o estructura de la creación, sin la cual sería imposible el ciclo eterno de la vida y, con ello, esa experiencia que el ser hace de su propia identidad eterna de hijo de Dios que trasciende el tiempo y el espacio.
      El hecho de que el hombre de la Tierra, a causa de este ritmo acelerado en la adquisición de experiencia, o vivencia del dolor y de lo desagradable, esté dominado por una sed que no puede satisfacer ya con dogmas del pasado sino solamente con su capacitación real mediante su propia experiencia, se convierte en algo irreversible dada la abundancia de escuelas, universidades e instituciones docentes, que de modo creciente surgen en todo el mundo, y la falta de actualidad que las iglesias, las ceremonias y comunidades religiosas y los predicadores de dogmas y los profetas tienen para esa juventud buscadora de saber y con sed de ciencia. Para esta juventud, los simples dogmas y afirmaciones de los otros ya no tienen actualidad ni son inspiradoras. Esta juventud desea aprender por sí misma, ver por sí misma. Desea sentir, percibir o experimentar, por medio de análisis y detalles accesibles para la inteligencia, la verdad absoluta que hay tras los misterios de la vida; ya no puede seguir siendo alimentada con representaciones que deben transmitirse con ayuda de sacramentos, ceremonias religiosas, velas, sonido de órgano y canto de salmos, al margen de lo divinos que estos fenómenos aparezcan en ese estadio al que corresponden. De este modo comprenderemos como los seres, cuya receptividad para la sugestión religiosa es substituida por una sed intelectual insaciable por el momento, no pueden satisfacerse con simples dogmas o afirmaciones de otros seres, al margen de la autoridad con que estén investidas. Su sed no es tanto de respuestas absolutas a las preguntas sobre la existencia como de su análisis, de su explicación concreta. Esta explicación es lo único que puede satisfacer la exigencia espiritual del ser y, como consecuencia de ello, lo único que, en relación con las experiencias, puede transformar su carácter y moral conduciéndolo desde la esfera fría y glacial del materialismo al estado de conciencia cósmica que da calor y vida a la alta intelectualidad.


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