Lee y busca en El Tercer Testamento
   Cap.:  
(1-30) 
 
Búsqueda avanzada
Índice de ¿Qué es la verdad?   

 

 
Capítulo 2
Jesús era un rey
En realidad, el hombre moderno es, desde una perspectiva intelectual, un «Pilatos». Ante sí tiene a la Iglesia oficial con su clero y a las diversas asociaciones de movimientos religiosos, cada una de ellas con su «verdad» particular en la que creer. Simultáneamente, tiene una «verdad» en la que también creer: la inaccesibilidad a la verdad o materialismo.
      Pero he aquí lo más curioso, «el Pilatos» moderno también se halla frente a Cristo. Cristo tiene tres modos de mostrarse que él mismo expresa con estas palabras: «Yo soy el camino, la verdad y la vida». A los seres que creen en él plena y sinceramente se les muestra como el camino. Que él es el camino significa que es su señor máximo y que sus prescripciones son su ley suprema. Cristo es «el rey» de estos creyentes. Para estos seres, la verdad se muestra como un cristo de carne y hueso. Todos los movimientos religiosos, tanto budistas y musulmanes como cristianos se presentan con esta base. Para cada uno de estos movimientos, la verdad se halla concentrada en la figura de un guía supremo cuyas prescripciones se consideran como la ley suprema. La verdad es, pues, un ser de carne y hueso que, en virtud de su autoridad espiritual sobre ellos, solamente puede ser un «rey». «El rey» del budismo es Buda, el del islam Mahoma y el del cristianismo Cristo. Para estas tres grandes religiones mundiales, la verdad, como algo absoluto, es solamente una pregunta sobre una autoridad, sobre un guía supremo, un «rey». Para los seguidores de estas religiones, la verdad se identifica con un «rey», un dictador espiritual o un soberano cuyos mandatos o indicaciones son, de un modo inalterable, «el camino» que debe seguirse.
      Jesús, al admitir su identidad como «rey» ante Pilatos se basaba en algo fundamental e inalterable que, de algún modo, influyó en el gobernador romano cuando éste, a pesar de las fuertes protestas de las autoridades judías, ordenó que en la cruz de Jesús se escribiese «Rey de los judíos». Dado que Pilatos ya les había dicho poco antes a estas mismas autoridades que él no hallaba en Jesús ningún delito, su orden acerca de esta inscripción en la cruz no implicó ninguna ironía. No se ironiza con respecto a las personas que uno, sincera y públicamente, declara como seres ideales, libres de culpa.


Comentarios pueden mandarse al Martinus-Institut.
Información de errores y faltas y problemas técnicos puede mandarse a webmaster.