Lee y busca en El Tercer Testamento
   Cap.:  
(1-30) 
 
Búsqueda avanzada
Índice de ¿Qué es la verdad?   

 

 
Capítulo 21
Lo que Jesús sabía sobre el cambio de curso de la redención de la humanidad y sobre nuestro tiempo
«La venida de Cristo» ya no va a tener lugar como «la venida» de un «rey» iniciado, con corona o sin ella, ni como una persona en la que se cree ciegamente como «salvador» o «mesías» y a la que, por ello, el ser se le entrega con toda confianza. «La venida de Cristo» es, ciertamente, una prolongación de la redención de la humanidad; pero esta redención ya no consiste en mandar a los hombres una persona que pueda ser para ellos «pastor», «rey» u «objeto de adoración». Esta redención ya no se trata de un «sacramento» bajo la forma de un ser vivo que, con su natural superioridad espiritual y su poder divino y sugestionador que domina totalmente al ser humano, toma a los seres en su corazón y les da «paz» – aunque ésta carezca de la facultad de comprensión – y de este modo se convierte en su único «camino». Actualmente, esta prolongación de la redención de la humanidad también tiene como objeto la paz, pero los hombres ya no pueden tener paz por medio de la fe sino solamente por medio de la comprensión. Pero la facultad de comprender no era normal en esa época en la que los últimos redentores del mundo caminaban por la Tierra. Y Cristo dio también a entender que «el intercesor, el espíritu santo» vendría más tarde y enseñaría a los hombres todo lo que sus contemporáneos no tenían la facultad de comprender. De este modo manifestó que la facultad de comprender también vendría más tarde, ¿qué iban si no a hacer los hombres con «el intercesor»? También reveló con ello, aunque de una manera indirecta, que su aparición física o su vida en Palestina hace casi dos mil años no fue suficiente para «salvar» al mundo, porque si hubiese sido suficiente ¿qué tenían que hacer los hombres con ese futuro «espíritu santo»? Simultáneamente con su afirmación indirecta de que la redención del mundo no está cumplida sin este futuro «espíritu santo» que solamente podrá ser comprendido por los hombres más tarde, Cristo cita o confirma también, indirectamente, la existencia de la reencarnación, porque si esta reencarnación no existiese, ¿de qué les servía a sus contemporáneos ser remitidos al «espíritu santo»? Y si los contemporáneos de Jesús, al mismo tiempo, podían alcanzar «la paz perfecta» sin el futuro «intercesor» o sin las explicaciones del «espíritu santo» por lo que respecta a los enigmas o misterios de la vida y la experimentación propia de estas explicaciones, ¿por qué pues esta promesa o envío a un estado futuro? Esto les tenía que ser totalmente indiferente a sus contemporáneos; es más, estas palabras tenían que ser desconcertantes para ellos. Jesús sabía muy bien, sin embargo, que la continuación de la redención de la humanidad o «venida de Cristo» tenía que tener lugar «entre nubes con gran poder y gloria», tenía que ser «como el relámpago que surge en oriente y brilla hasta occidente»; sabía que tenía que suceder en una época en que habría grandes contratiempos y en la que «todos los pueblos de la Tierra gemirán», lo cual significa que tendrán que vivir entre aflicciones, matanzas y temor a la muerte. La nueva activación de la redención de la humanidad o «la vuelta de Cristo» responderá a esta descripción.


Comentarios pueden mandarse al Martinus-Institut.
Información de errores y faltas y problemas técnicos puede mandarse a webmaster.