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"El proletariado", "la clase baja" y "la clase alta". La verdadera grandeza de un ser  106. Como la autoridad mundial impedirá todas las formas de "beneficio o superávit" citadas y, por ello, a su vez tampoco puede existir ninguna forma especial de "creación de bienes privados", esta autoridad hará, pues, desaparecer la realidad que actualmente pone a una gran parte de la población en condiciones de eludir la obligación que tiene para con la sociedad de trabajar y, así, poder recibir y consumir toda su vida sin prestar en absoluto ningún trabajo a cambio. Y cuando estos individuos no prestan nada a cambio de su existencia es un hecho que viven a costa del trabajo de otros seres. Pero cuando viven a costa del trabajo de otros seres, estos seres se ven forzados a prescindir del fruto total de su trabajo. Para estos últimos seres esto significa, a su vez, que su sueldo se hace menor y el tiempo libre que les corresponde de un modo natural se acorta. Pero, a la existencia de estas dos realidades le sigue, de modo correspondiente, como un hecho que el acceso de estos seres a los bienes espirituales y materiales de la vida se reduce. Y dado que estos seres en cuestión tienen necesariamente, como consecuencia de ello, que transformarse en seres primitivos de un modo no natural, en seres agotados, pobres y extenuados, tenemos ante nosotros el grupo de seres que aparece con los conceptos de "proletariado" o "clase baja".
      Los otros seres, que no han prestado ningún trabajo por su existencia pero que han tenido la oportunidad de vivir del "beneficio o superávit", han tenido, en cambio, demasiado tiempo libre y demasiado acceso a los bienes más o menos verdaderos de la vida. Y como de este modo se han habituado a una vida antinatural, aparecen así mismo como antinaturales. Se han habituado en gran medida a vivir en el lujo, la gula y el despilfarro. También están cansados, pero este cansancio no se debe a una prestación excesiva de trabajo, sino a un excesivo "goce de la vida". Su fácil acceso a los bienes materiales hace que vivan en una atmósfera anquilosada por la soberbia que, por su parte, desdibuja su concepto de la vida y los hace objeto de la superstición de que "poseer grandes riquezas", "hacerse servir" es expresión de cultura y grandeza, y "trabajar" es degradación o algo indigno de la gente con buenos modales. Les es imposible comprender que el mayor y más natural signo de nobleza es "el trabajo", y que lo único que puede decidir la verdadera y absoluta grandeza del ser es su producción desinteresada o altruista. No ven que dar su vida de esta manera es el más distinguido manto de púrpura, la más ilustre gloria o revelación en que un ser puede mostrarse. Y frente a esta realidad, los seres mencionados constituyen un "proletariado". Este "proletariado" existe sobre todo en el grupo de seres que aparece con el nombre de "burguesía" o "clase alta".


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