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| Comentarios a título informativo. La vida afectiva se transforma en "instinto de apareamiento". "La zona de los matrimonios desdichados". La sexualidad del hombre terreno y la sexualidad del hombre perfecto. | 130. Comentarios a título informativo. Con los análisis de los seres de la segunda, tercera, cuarta y quinta subcategoría nos hemos adentrado un buen trecho en la zona del matrimonio y vemos que una gran parte de la vida afectiva de los seres no se ha liberado a favor de lo religioso sino que, al contrario, se convierte en "instinto de apareamiento" que, por su parte, se manifiesta en lo que llamamos enamoramiento, matrimonio, amor paterno, familia, sustento de la familia, etc. con los correspondientes resultados felices y desdichados. Cuanto mayor es la parte de la vida afectiva del ser que todavía se manifiesta con estas realidades, menos vida afectiva tiene el individuo a su disposición para el campo religioso o espiritual, es menos espiritual y más materialista. Pero como estas subcategorías se encuentran en una zona evolutiva en que la vida sexual, según veremos en posteriores análisis de "Livets Bog", sufre una transformación cósmica muy grande, vemos que la llamada sexualidad "natural" de dicha zona está degenerando fuertemente. Los matrimonios son, debido a ello, superficiales y desdichados. Por esto he llamado a esta zona "la zona de los matrimonios desdichados". Dicha zona tiene, a su vez, que ser considerada como formando el estadio inicial de otra zona de la existencia a la que he dado el nombre de "zona de la esterilidad", ya que aquí la degeneración ha llegado a un estadio en que los seres son totalmente ineptos para ser "esposo" y "esposa". Esta zona constituye, según análisis cósmicos, la zona limítrofe fundamental entre la sexualidad animal y la humana. Para comprender esto hay que recordar que el hombre terreno, considerado como ser humano, todavía no es idéntico al hombre cósmico o perfecto, sino que se diferencia de éste por el hecho de pertenecer al reino animal y, desde el punto de vista de su cuerpo, todavía es un mamífero y vive sujeto a las leyes de éste por lo que se refiere a sexo, fecundación y reproducción. El hombre perfecto es, al contrario, un ser que vive sujeto a unas leyes sexuales y unos condicionamientos totalmente distintos, dado que todas sus fuerzas sexuales se han transformado en disposiciones que hacen que toda su manifestación sea un cumplimiento práctico de la ley de la existencia, y, de este modo, deje que el sol de su conciencia purificado de todos los aspectos animales e inacabados, tales como sexo, celos y derecho de propiedad, brille dando calor y vida a todo y a todos a su alrededor como un sentimiento de la cercanía de Dios. El hecho de que el hombre terreno se distinga del hombre cósmico se debe principalmente a que el primero, con su sexualidad, mantiene disposiciones que lo vinculan al reino animal, mientras que el último, con su sexualidad, mantiene, al contrario, disposiciones que lo vinculan con el reino humano. El reino animal y el reino humano tienen, pues, cada uno de ellos su forma especial de sexualidad, que crea disposiciones y tendencias animales y humanas respectivamente. Tras cada forma de creación, tras cada forma de despliegue de conciencia hay sexualidad. La sexualidad es el núcleo del "principio creador divino", y los problemas aquí insinuados serán analizados más tarde en "Livets Bog" con el nombre de "el fuego supremo". |
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