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Tercera subcategoría. Los políticos. El nuevo impulso mundial encuentra oposición entre sus propios seguidores. Una reforma con una base antirreligiosa que da lugar a la creación de los cimientos de una nueva revolución. Ninguna empresa política puede progresar sin una base espiritual. La antirreligiosidad se desmorona y surge una política perfecta  137. Tercera subcategoría. Aquí nos encontramos frente a una serie de seres cuyo interés principal son las condiciones sociales y políticas. Este interés puede ser de una naturaleza que va de un egoísmo dominante, e incluso a veces delincuente, a un destacado altruismo o idealismo. Este interés se conoce con el nombre de "política", y a quienes la ejercen como "políticos". Cuanto más primitiva es la vida afectiva de estos políticos con respecto a su vida intelectiva o de la inteligencia, más innoble o egoísta se muestra su política, mientras que cuanto más comienza el sentimiento que aloja su conciencia a tener la misma capacidad que su inteligencia altamente evolucionada, sucede de modo creciente lo contrario. En el primer caso estos seres se transforman directamente en fanáticos partidarios del nacionalismo, de la guerra y de los medios autoritativos, del capitalismo y de las medidas que explotan descomedidamente, de la supresión del apoyo a la vejez y la enfermedad, etc. (Véase el apartado 95, "Políticos ciegos"). En el último caso, dichos seres son celosos defensores del internacionalismo, de la abolición de la guerra, del desarrollo de escuelas y centros de enseñanza, de la ayuda estatal a todos los seres enfermos y ancianos, dicho en pocas palabras, son abnegados defensores de todo tipo de desarrollo de una existencia luminosa y feliz para todos los individuos de la sociedad y son, por consiguiente, verdaderos idealistas. Como la sociedad del hombre terreno está formada por individuos de profesiones u oficios muy distintos, y cada uno de estos individuos, en virtud del llamado "derecho al voto", tiene influencia en la dirección de la sociedad, los individuos de cada uno de estos diversos tipos de profesión, según y como su sentimiento sea primitivo, estarán solamente interesados en usar este derecho al voto o este poder a favor de su propio oficio específico, es decir, estarán interesados en estimular una forma de gobierno o dirección del estado que pueda, ante todo, protegerlos. Como estas profesiones u oficios se muestran con grados diversos, desde obreros subordinados hasta capitalistas arrogantes y bien situados, y cada uno de ellos sólo tiene interés en mantener una forma de gobierno que pueda proteger las condiciones que le son favorables, se da por descontado que tenemos políticos de naturaleza muy diferente, políticos que los unos con respecto a los otros son como la noche y el día. Los capitalistas luchan, de este modo, para obtener beneficios de la dirección del estado, y los obreros hacen lo mismo. Los resultados de esto son las llamadas "luchas políticas" que no siempre transcurren sin derramamiento de sangre o sin revolución.
      Como el nuevo impulso mundial, tal como hemos descrito en el capítulo anterior, llevará la evolución hacia una unión de todos los estados del mundo bajo una dirección mundial común y democrática y a la abolición de la clase alta y la clase baja, transferirá la función patronal a dicha dirección mundial, etc., actuará de una manera que desfavorecerá todo tipo de política que vaya en dirección contraria y, por consiguiente, los representantes de esta política serán sus adversarios. Y al respecto debemos de nuevo recordar el apartado 95 ("Políticos ciegos").
      Además de esta oposición, el nuevo impulso mundial también encuentra bastante oposición por parte de los seres que, en realidad, son sus propios seguidores. Hay seres que son altamente receptivos para las nuevas ideas de tipo material de este impulso, pero que todavía no han estado en condiciones de entrar en contacto con las fuerzas espirituales o base religiosa en que estas ideas se apoyan. El que las nuevas ideas de tipo material hayan encontrado aceptación en una parte de los seres humanos terrenos, sin que hayan sido receptivos para las nuevas fuerzas espirituales, se debe a la circunstancia de que todos estos seres han tenido una inteligencia relativamente destacada, que ha tenido la capacidad suficiente de socavar su fe en la antigua concepción espiritual generalizada de la existencia, y al mismo tiempo han tenido una vida afectiva que, así mismo, había superado la vieja base religiosa sin poder, sin embargo, alcanzar de ninguna manera ese nuevo fundamento espiritual, pero ha puesto a estos seres en condiciones de ver y, por consiguiente, de aceptar el idealismo de las nuevas ideas de tipo material. El resultado de esto tenía que ser, necesariamente, que todos estos seres se transformasen en defensores y difusores de una reforma basada en estas nuevas ideas materiales, pero sin encontrarse, sin embargo, en la base religiosa o espiritual de esta reforma. Y como en virtud de su desarrollada inteligencia han podido ver las diversas faltas de las viejas concepciones y conceptos, pero no han estado en condiciones de adquirir ningún nuevo conocimiento en el campo religioso, y como estos viejos conceptos a veces han dificultado la lucha de dichos seres para la difusión de las nuevas ideas materiales, en su conciencia ha surgido una franca antipatía contra todo tipo de religiosidad. Se han convertido en antirreligiosos. Esto ha tenido, a su vez, como consecuencia, una persecución de las organizaciones y medidas religiosas todavía existentes y necesarias, al mismo tiempo que su antirreligiosidad también ha hecho que su propagación de las nuevas ideas materiales tenga lugar a base de una dictadura demasiado innoble, tenga hasta cierto punto lugar por medio de una política violenta, de asesinato, homicidio y mutilación. Pero esto lleva consigo que estos seres, en vez de crear un reino de libertad, están creando un nuevo régimen totalitario, una nueva forma de dictadura combatiente y de despotismo o una nueva base revolucionaria.
      Pero como la humanidad terrena ya ha avanzado tanto en su evolución que millones de sus seres sólo son, en realidad, receptivos para reformas de tipo material que se apoyan en el fundamento más inconmovible de la vida, a saber, una base totalmente espiritual, ninguna empresa política vencerá ni avanzará en el mundo antes de que se apoye en este fundamento divino de la vida. Y también se descubrirá que las ideas materialistas reformadoras del nuevo impulso mundial divino que ahora, en un estado de mayor o menor pureza y sin base religiosa y, por consiguiente, con una naturaleza revolucionaria, ya han empezado a crear transformaciones en el mundo, sólo podrán llegar a esas partes de la sociedad humana terrena en que los seres son relativamente primitivos y carecen de una destacada cultura espiritual religiosa, mientras su difusión todavía se apoye solamente en el materialismo, la fuerza y la dictadura.
      Tales seres, que en mayor o menor grado se han vuelto defensores de las ideas de tipo material del nuevo impulso mundial sin haber entrado en contacto con las fuerzas religiosas o cósmicas fundamentales tras estas ideas y que, por consiguiente, como antirreligiosos luchan contra ellas, en realidad son a la vez tanto defensores como adversarios de la reforma del mundo. Luchan contra sus energías espirituales, pero estimulan sus energías materiales. Pero como nada puede surgir sin energía o fuerza espiritual, estos seres son quienes, sin saberlo, neutralizan su propio proyecto. Pero como su antirreligiosidad sólo se debe, en realidad, a una falta de explicación intelectual de las leyes cósmicas, esta antirreligiosidad se desmoronará en el mismo grado en que los seres en cuestión, que en el fondo son idealistas, entren en contacto con un análisis de dichas leyes que sea satisfactorio para su inteligencia. Y la política de estos seres tendrá un estado de pureza total y brotará como una fuente cristalina y creará oasis y zonas fértiles allí donde ahora sólo hay desierto, sequía y muerte.


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