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| La existencia del hombre terreno se concibe como física. Las experiencias espirituales del hombre terreno se conciben como pensamientos o imágenes de pensamientos. El hombre terreno y su cuerpo físico y el nexo de este cuerpo con los cuerpos espirituales |
223. Ahora sabemos que el presunto estado físico del hombre terreno en realidad no es en absoluto puramente físico, sino que está formado por una función espiritual y física combinada, y que la existencia puramente física sólo se encuentra, en realidad, en los primeros estadios del reino animal, en los que los seres todavía sólo pueden experimentar la vida en forma de percepción vaga no definida de placer y malestar, y, sin embargo, esta percepción se basa, hasta un cierto grado, en energía espiritual, ya que la energía del instinto y del sentimiento son energías espirituales.
El que, no obstante, la existencia humana terrena se conciba comúnmente como una existencia física, se debe a la circunstancia de que por el momento la conciencia diurna del hombre terreno es soportada únicamente por su cuerpo físico, es decir, el cuerpo del peso, que, a su vez, por medio de su relación con el cuerpo fetal del sentimiento, sólo constituye la base de los sentidos físicos, con respecto a los cuales el mundo espiritual es totalmente invisible.
Pero como a la función de conciencia de tipo espiritual del hombre terreno todavía se la puede considerar como encontrándose en su primer e incipiente comienzo, ya que sus cuerpos espirituales todavía no pueden soportar la conciencia, mientras que en este ser la función física de la conciencia está, al contrario, en su apogeo, y la conciencia es soportada por su cuerpo físico, esta existencia física ahoga, como quien dice, su incipiente existencia espiritual.
Y es de acuerdo con esta relación de contraste que las experiencias espirituales del hombre terreno sólo son experimentadas o percibidas como "pensamientos" o "imágenes de pensamientos", en tanto que de hecho son objetos tan reales como los objetos físicos o materiales.
Pero que estos "objetos" espirituales no sean percibidos por el individuo como igual de reales que los objetos físicos o materiales se debe a la circunstancia de que en las esferas de existencia espirituales sus cuerpos espirituales todavía no han llegado a un punto de culminación semejante al que, precisamente, ha alcanzado el cuerpo físico en la zona física.
Por consiguiente, las experiencias de tipo físico tienen necesariamente que dominar la conciencia del ser en cuestión.
Y mientras los cuerpos espirituales todavía no puedan soportar su conciencia, se percibe como uno con su cuerpo físico y opina que todas sus funciones dependen de este cuerpo, mientras que, en realidad, el caso es que toda la función de su conciencia está constituida por una reacción entre las diferentes energías cósmicas básicas desencadenada en virtud de diversos cuerpos.
El cuerpo más fundamental del hombre terreno está formado, pues, por su cuerpo físico. Por medio del sistema cerebral y del sistema nervioso, este cuerpo está vinculado a los cuerpos espirituales, que por lo que respecta al hombre terreno sólo aparecen en forma embrional o fetal, y por medio de ellos se desencadenan sus funciones espirituales. |
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