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| Memoria y sueños |
340. Ahora se objetará quizá que las experiencias de los sueños no podrían tener lugar si el cuerpo físico fuese un "cadáver".
¿Pero de dónde se tiene este conocimiento?
¿Hay alguna realidad que hace esto posible, aunque sea de la manera más ínfima?
No, en absoluto.
No hay una sola cosa que de algún modo transforme en un hecho que el antedicho "estado despierto" no pueda existir y continuar, aunque el proceso que llamamos "muerte" se produzca de pronto en el cuerpo físico.
Al contrario, todo muestra que precisamente existe y continúa.
Hay que darse naturalmente cuenta de para qué, en realidad, el cuerpo físico es un instrumento. Es comúnmente conocido que es el instrumento con el que el yo entra en contacto directo con las materias físicas o la energía puramente material, con las cosas puramente materiales de la existencia cotidiana. Pero lo que sucede es que los sueños son experiencias que se hacen sin la intervención de los sentidos físicos. El hecho de que se ponga en muchos casos en evidencia que estas experiencias son un experimentar de nuevo, de manera fragmentaria, cosas que se han experimentado o pensado en la existencia física despierta, no anula su identidad de "experiencias". Aquí se dirá que son "imágenes de recuerdos" de la existencia física con conciencia diurna. Pero, ¿qué son las imágenes de recuerdos? ¿Acaso ya no estamos aquí frente a una forma de experimentar que no es física? "Los recuerdos" ¿no son precisamente detalles del "mundo interior" de un ser, es decir, de un mundo que tiene junto al mundo físico exterior? Cuando un ser "recuerda" algo, ¿no es esto acaso idéntico al hecho de que "ve" o "contempla" en el interior del conjunto de su propio material de recuerdos? Este material, ¿no es, precisamente, un mundo de detalles, tanto hermosos como feos, tanto agradables como desagradables? Que todos estos detalles sólo manifiesten experiencias o cosas, que ya han tenido lugar en la existencia física despierta, no cambia el hecho de que el yo, en virtud de la facultad de recordar, "ve" o "experimenta" estas cosas una vez más. Pero cuando, de este modo, experimenta de nuevo estas cosas con todos sus detalles por medio del recuerdo, se transforma en un hecho que la facultad de recordar no es una manera física de recordar, particularmente cuando tiene lugar bastante independientemente de que lo que se recuerda haya dejado de existir hace mucho tiempo en la esfera física. Pero cuando el yo, a pesar de esto, puede sin embargo "ver" estas cosas con detalles, colores y luz, estructuras y tamaños, se transforma en un hecho que estas cosas tienen que existir como "copias". Pero cuando existen al cien por cien como "copias", cuando existen como cosas que tienen color y estructura, también es un hecho que tienen que existir en un tipo de materia. Cosas verdaderamente reales no pueden existir en un "nada". Esta materia, en la que se manifiestan estos detalles no es por consiguiente física, y por lo tanto no puede oírse, verse o experimentarse de otra manera por medio de los sentidos físicos. Así pues, es un hecho que el yo, además de encontrarse en el mundo físico, también puede encontrarse en otro mundo y experimentar por medio de materias que no son de naturaleza física. Y entonces no es tan extraño que las experiencias de este otro mundo puedan tener lugar aunque el cuerpo físico con todos sus sentidos se encuentre en un estado de descanso o sueño total. Cuando la experimentación del recuerdo tiene lugar mientras el individuo se encuentra en la existencia con conciencia diurna física despierta, a esto lo llamamos "memoria". Cuando tiene lugar en un momento en que el individuo tiene conciencia nocturna, es decir, durante el sueño, lo llamamos "sueños". |
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