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| La desarmonía entre el centro sexual y el centro intelectual y sus efectos | 429. Este equilibrio no existe, por consiguiente, en los primeros reinos de la espiral, es más, en toda la zona del reino animal hay de hecho la mayor forma posible de desarmonía o desequilibrio entre estos dos centros. Esta desarmonía alcanza su punto culminante en la forma del ser que llamamos "el hombre terreno". Que esta desarmonía entre sexualidad e intelecto alcanza su estadio más elevado en el hombre terreno se confirma con creces por los acontecimientos que tienen lugar hoy en el mundo. No se puede negar que, cuando los seres humanos se matan y asesinan mutuamente, demolen o destruyen los prodigios técnicos que, en forma de fábricas, edificios, escuelas, hospitales, puentes, ferrocarriles, etc. con mucho trabajo e inmensos gastos han construido y, en resumidas cuentas, desatan el infierno que llamamos guerra y mutilación con el correspondiente empobrecimiento, degradación y desmoralización, esto tiene que ir contra la lógica o el sentido común. Toda esta miseria es, por consiguiente, una consecuencia absoluta del desequilibrio entre las fuerzas sexuales y las fuerzas intelectuales de los individuos. |
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