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| La diferencia mental entre el hombre terreno y el animal |
450. Pero como ya hemos dicho, el hombre terreno no es un "animal" en su estado más puro.
Hasta un cierto grado ha comenzado a descubrirse a sí mismo.
A este descubrimiento lo designa él mismo con el concepto "yo".
Este concepto es la primera expresión del reconocimiento de sí mismo como separado del mundo exterior.
A la zaga de este concepto vienen entonces todas las otras designaciones de la autonomía del ser o descubrimiento de su propio ente.
El hombre dice: "mi organismo", "mi cabeza", "mis manos", "mis ojos", "mi corazón", "mis pulmones", etc.
Poco a poco ha ido adquiriendo conocimiento de la naturaleza de su propio ser.
Este conocimiento ya es tan viejo en todos los seres humanos terrenos que, hasta un cierto grado, es "conocimiento-C" o función automática.
Pero el horizonte de este conocimiento todavía no es demasiado grande.
Sólo abarca, en realidad, el propio organismo físico.
Los fenómenos invisibles o presuntamente "inmateriales" que existen tras este organismo todavía están totalmente fuera del horizonte consciente del hombre terreno común, del mismo modo que "el yo" o el conocimiento de sí mismo por parte del ser está fuera del horizonte consciente de los seres que comúnmente llamamos "animales".
Y también es esta falta de conocimiento superior o conocimiento de sí mismo, y las consiguientes tendencias todavía vivas en los seres, lo que crea la base de su aparición con una identidad que forma parte del reino animal.
Entre el hombre terreno y el ser corriente percibido como "animal" hay la diferencia de que el primer ser tiene "conciencia de su yo", mientras que ésta falta totalmente en el último. El hombre terreno es, por consiguiente, un ser en el que "la conciencia del yo" está en su incipiente comienzo. Su conocimiento sobre sí mismo se extiende solamente a su organismo físico. Todavía no puede tener conciencia de que este organismo es una cosa creada, de la que él mismo es el origen, y, debido a ello, tiene que haber existido antes de esta creación y, de este modo, existirá en el tiempo después del cese o destrucción de este organismo. Todavía no ha experimentado por sí mismo "el algo" inmortal o "yo" del organismo que constituye el verdadero "ente" del ser. Frente al animal corriente, el hombre terreno tiene la ventaja de que mientras el animal sólo ha descubierto el mundo exterior que existe fuera de su organismo, él no sólo ha descubierto este mundo, sino que también ha descubierto su organismo. |
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