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| El estado mental, eternamente cambiante, de hambre y saciedad del ser como base de su morada cambiante en el ciclo o espiral. "La respiración cósmica" de los seres. |
610. El lugar que el ser ocupa en la espiral está totalmente determinado por el hambre particular que tiene en el instante presente.
Que precisamente es colocado allí donde esta "hambre" puede ser "saciada" sólo puede ser lo más perfecto y, por consiguiente, lo más amoroso.
Que el ser tenga, precisamente, esta o esta "hambre" en este instante que hace de él un "santo" o un "demonio", un ser creador de luz mental o creador de oscuridad mental depende de su precedente "saciedad" del contraste a su actual estado.
En caso contrario, su destino absoluto sería en realidad una verdadera muerte o aniquilación.
Pero, gracias a las leyes del amor, su destino absoluto sólo puede ser una "vida eterna" que, a su vez, es lo mismo que una "experimentación eterna". Aparte del yo del propio ser y del deseo primario vinculado a él, en esta experimentación no hay ningún otro factor absolutamente determinante. Por medio de la actuación de este deseo primario en forma de función automática o "conocimiento-C" se desencadena su "estado de hambre" o "de saciedad". Este estado eternamente cambiante se puede comparar con una "respiración" eterna. Esta "respiración cósmica" corresponde, así pues, al ansia eterna de su origen de "saciedad" del contraste de su actual "saciedad" mental. |
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