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Las palabras eternas: "Como el ser siembre así cosechará" se convierten en verdad científica  615. La voluntad del ser es, así pues, una facultad por medio de la cual está en condiciones de adornar y dar forma a su existencia o presencia eterna e inmortal en el universo. A este embellecimiento o modelado lo llamamos generalmente "destino". Como este modelado no puede de ninguna manera existir sin ser un producto de una voluntad, "el destino" de todo individuo, lo cual en este caso quiere decir "embellecimiento" o "modelado" de su "respiración cósmica", sólo puede, de este modo, existir como un producto o un efecto del desencadenamiento de su propia voluntad. De este modo, la vida se compone exclusivamente de "sembrar" y "cosechar". El terreno para esta "semilla" y esta "cosecha" está constituido por "la respiración cósmica" eterna o "el ciclo de espiral", también eterno, del propio ser. Pero dado que la propia "respiración cósmica" o ciclo de espiral del ser, así pues, sólo y únicamente puede ser terreno para "la semilla" y "la cosecha" del ser, no habrá ninguna posibilidad de que algún ser pueda "cosechar" otra cosa que su propia, y únicamente propia, "semilla cósmica". De este modo, el ser se convierte en el señor de su propio destino. Constituye la causa u origen más profundo o primero de que su propia vida o existencia tenga una forma y unos detalles determinados. Es la fuente del modelado o coloración de su propia luz y oscuridad que sólo pueden existir como idénticas a la producción de su propia voluntad.
      "La respiración cósmica" le garantiza, de este modo, al ser vivo una existencia eterna, mientras este mismo ser se garantiza a sí mismo, con los productos de su voluntad, el embellecimiento y coloración o los detalles locales de esta existencia según su "hambre" y "saciedad". Dado que esto, tal como trataremos de nuevo posteriormente en "Livets Bog", se confirma además por medio de la ley del movimiento que condiciona que la energía sólo pueda surgir de un yo y crear un ciclo, de modo que necesariamente tiene que regresar al mismo yo, y este regreso es el fundamento de todas las experiencias que se hacen, es más, de toda experimentación de la vida, las palabras eternas: "Como el ser siembre así cosechará" se convierten aquí, en los análisis supremos de la vida, en una verdad científica irrefutable.


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