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La esfera de conciencia de "los creyentes" o "santuario de la iglesia"  628. Aquí frente a nosotros tenemos, así pues, una gran zona de la existencia en la que hoy millones de seres humanos nacen, viven, crean su destino y "mueren" sin haber llegado a comprender que su zona particular de conciencia sólo constituye una simple "morada de la casa del Padre", una simple pequeña provincia del inmenso reino universal de Dios. Por consiguiente, a veces sucede que en su vida terrena participan en la lapidación de todos los otros seres que tienen su morada en las otras provincias mentales y, por lo tanto, tienen que hablar con otras lenguas mentales, tienen que tener otros usos y costumbres espirituales o morales. Es importante, sin embargo, llamar la atención sobre el hecho de que este estado en que se piensa así tiene, igual que todo lo otro, un lugar en el ciclo o espiral y, por esto, tiene que manifestar una escala con unos peldaños o estadios que van del primitivismo a formas más perfectas. Si esta zona no existiera, en esta escala faltaría, claro está, un eslabón, habría un hoyo, un precipicio sin un puente por encima. Al mismo tiempo la zona contribuye a saciar el hambre que ha alejado a estos seres de "la bienaventuranza", de la luz. En ella hay algo del contraste a la luz suprema del "mundo divino" que los seres mismos deseaban o de la que tenían hambre cuando en su estado celestial se quedaron hartos de "bienaventuranza". Y de esta manera la falta de armonía local interna de la zona no estará en conflicto con la lógica absolutamente perfecta o el resultado de la estructura del universo que dice: "Todo es muy bueno". Simultáneamente también hay que reconocer que esta zona en su propia área, y con su manifestación más relevante, puede contribuir con cosas muy hermosas que aquí definiremos con el concepto "santuario de la iglesia". Este "santuario" está compuesto, por lo tanto, de edificios con fines religiosos, iglesias con sus correspondientes ornamentaciones decorativas, altares, luces, sacramentos, sonido de órgano, canto coral, ceremonias y sermones.
      Pero estas contribuciones no pueden "salvar" al mundo. Sólo son los detalles de una zona concreta del gran universo. Esta zona es únicamente una "esfera de sentimientos" y, cuando se presenta en su manera más elevada, sólo puede llevar al hombre a un "estado de ánimo" más elevado. Solamente puede darle dogmas de fe en vez de conocimiento y, por consiguiente, jamás puede satisfacer realmente a los seres que no están predestinados a esto o no pertenecen a la zona. Los seres que tienen hambre y sed de conocimiento, de hechos reales, los seres que tienen hambre de ver a Dios en carne y hueso, de ver las leyes morales como leyes idénticas a las absolutamente inevitables leyes físicas, aquí sólo pueden cosechar piedras en vez de pan.


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