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"Los ancianos" de la zona de la Tierra. "Los redentores del mundo" son "la sal" de la mentalidad de la Tierra  636. Si el ser, al contrario, no ha experimentado nada en absoluto relacionado con una enfermedad cancerosa u otra enfermedad de tipo parecido, no tiene nada por medio de lo cual pueda experimentar de una manera viva la enfermedad actual de otro ser en su propia conciencia y, por lo tanto, no puede percibirla o comprenderla de una manera real. Y, por consiguiente, se mostrará frente a este ser como "frío" o "insensible". En otras palabras, le falta la facultad de sentir "compasión" o empatía. Decir que no tiene esta facultad es lo mismo que decir que no está en condiciones de sentir o percibir los sufrimientos de otros seres en su propia conciencia.
      Aquí vemos, por lo tanto, la gran ventaja que es para el ser vivo haber experimentado sufrimientos. Cuantos más sufrimientos haya experimentado en vidas anteriores, mayor cantidad de recuerdos puede movilizar o usar (aunque no conscientemente) en cada encuentro con otros seres que se encuentran en medio del sufrimiento, o en otras palabras, tiene mayor comprensión de lo que ve u observa. Y cuanto más comprende el sufrimiento que ve, mayor compasión surge en la conciencia de este ser para con quienes están atravesando este sufrimiento.
      Pero no es solamente en el campo del sufrimiento que los recuerdos son transferidos a vidas futuras como un plus para la facultad de percibir. El mismo principio también se hace, naturalmente, valer en todos los otros campos de experimentación y en ellos también crea una comprensión. Y con la comprensión real desaparece toda indignación o amargura. El ser se hace "tolerante". En el mismo grado en que un ser, a lo largo de las vidas terrenas, ha hecho experiencias en todos los campos o con respecto a todos los fenómenos de la zona del principio mortífero, en este mismo grado reúne en su conciencia material de recuerdos. Y cuanto más grande sea el material de recuerdos que, de este modo, tiene en su conciencia, más puede movilizarlo para dar vida a estos campos o comprenderlos cuando se enfrenta con ellos en nuevas vidas terrenas futuras. Y cuanto más pueda movilizar el ser en su conciencia para comprender los diversos fenómenos que encuentra en la vida cotidiana, más perfecta será su actuación con respecto a ellos. Mientras en vidas terrenas anteriores se desesperaba y se sentía desamparado frente a su propio sufrimiento y totalmente insensible ante el sufrimiento de otros seres, ahora tiene serenidad con respecto a las adversidades que encuentra y compasión para con respecto a las de otros. Mientras anteriormente, cuando experimentaba la relación contradictoria de otros seres para con su propia actuación debido a ignorancia (falta de material de recuerdos en los campos en cuestión), no tenía ningún tipo de comprensión y, por consiguiente, se irritaba, se encolerizaba contra ellos y los odiaba, ahora (debido al material de recuerdos que ha adquirido últimamente en estos mismos campos, pero del que ahora no es consciente) comprende totalmente a estos seres. Y con ello desaparece todo lo que daba lugar a la indignación y la cólera. El ser se vuelve callado pero ayuda y orienta donde puede. Y el viejo refrán que dice "el que sabe guarda siempre silencio" tiene aquí una cierta explicación lógica. Un ser así es el que "Muestra la mejilla derecha cuando le pegan en la izquierda". Sabe que todo ser que manifiesta imperfección no sabe lo que hace, y que toda indignación e intolerancia contra un ser así es, por lo tanto, injusta y, así pues, tanto injustificada como necia.
      En relación con esto se comprende la enorme importancia que las experiencias pasadas del ser tienen para la formación de su vida actual, y cómo la manera en que se forma su vida actual tiene, a su vez, importancia para las nuevas vidas futuras de este ser. Se puede comprender fácilmente que la conciencia y la actuación de los seres con profusión de material de recuerdos relacionados con campos de sufrimiento de vidas terrenas anteriores tiene que ser, en su vida terrena actual, totalmente distinta a la de los seres que sólo tienen todavía relativamente poco material de recuerdos de estas vidas. Y a los primeros de estos seres los consideramos como "los ancianos", aun cuando, naturalmente, su identidad no depende en absoluto de su actual edad física. A los más importantes de entre estos seres ricos en experiencias los llamamos "sabios", "profetas" verdaderos y "redentores del mundo". Estos últimos seres son "la sal" de la mentalidad de la Tierra y liberan a la humanidad de la perdición o ruina según y como ésta experimenta hasta sus últimas consecuencias la zona de sufrimientos y pide a voces la solución del misterio de la vida, pide a voces paz y armonía. "Los redentores del mundo" son los que conducen a la humanidad hacia la cultura suprema que cada vez más se basa en espíritu e intelectualismo.


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