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| El otoño del ciclo del día. Los resultados del ciclo del día son absorbidos por el ciclo del año. | 653. Desde la puesta de sol hasta la medianoche tenemos "el otoño" del ciclo del día. Aquí "el despliegue de verano" del ciclo del día del hombre terreno tendría, normalmente, que ser un estadio superado. Los seres tendrían, en realidad, que haber estado totalmente saciados de las vivencias del día y sólo estar dispuestos para el descanso y el silencio, en otras palabras, tendrían que estar soñolientos y cansados. Pero no es así. Estos seres tienen, en gran medida, "el despliegue veraniego" de su ciclo del día tras la puesta del sol, porque "la zona de otoño" de este ciclo, es decir, la tarde, en ciertas épocas del año y en ciertos lugares de la Tierra, es demasiado corta. El sol se pone mucho antes de que las energías del día se hayan empleado y, por consiguiente, antes de que los seres estén dispuestos para el descanso o tengan sueño y estén cansados. El despliegue de la tarde se adentra por ello, en los citados tiempos del año, en los dominios de la noche. De este modo, se produce una diferencia entre "las estaciones del año" del ciclo del día y el despliegue mental del hombre terreno. Esta diferencia surge como una consecuencia de que "las estaciones del año" del ciclo del día tienen lugar con un alargamiento y acortamiento rítmico. Esto no es, sin embargo, válido en la zona ecuatorial, donde la duración del día y la noche es constante e igual todo el año. Tras el solsticio de invierno, las zonas terrenas fuera de esta zona van teniendo, así pues, días cada vez más largos hasta el solsticio de verano y, de modo correspondiente, días cada vez más cortos desde dicho solsticio hasta el solsticio de invierno. Este alargamiento y acortamiento de los días culmina en los polos, donde el ciclo normal del día ha dejado totalmente de existir, ya que el día, cuando aparece en su forma más larga elimina la noche de todas las 24 horas del día. Se alarga, a saber, en el periodo que va del equinoccio de primavera hasta el equinoccio de otoño, tras lo cual la oscuridad de la noche domina ininterrumpidamente hasta el próximo equinoccio de primavera, aun cuando la Tierra, naturalmente, sigue dando vueltas alrededor de su eje 24 horas. |
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Síntesis