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¿Crea la naturaleza en millones de hombres un apetito o un hambre desmesurada para la que no hay ninguna satisfacción?   713. Esta "respiración" o "pulsación" es bien conocida por la inmensa mayoría en el ámbito de la alimentación puramente física. La lucha por el pan de cada día o la satisfacción del hambre corporal cotidiana todavía es un problema, que casi sobrepasa los otros problemas, tanto en el hombre como en los animales de la esfera de la Tierra. Pero, sin embargo, no puede negarse que cada vez en más y más de estos seres paralelamente al hambre cotidiana de alimentos surgen otras muchas formas de apetito o hambre. Sí, la mayor parte de hombres civilizados normales todavía tienen deseos, añoranzas y metas que casi forman todo un océano. Pero como el ritmo de estos deseos o anhelos se extiende a lo largo de unas distancias de tiempo más largas que el hambre común, que exige satisfacción preferentemente en el espacio de unas horas o varias veces el mismo día, dichos anhelos o deseos no son generalmente tan acuciantes como las cuestiones relacionadas con la existencia y, por consiguiente, deben venir en segundo lugar.
      Muchos de los deseos, que forman parte del hambre que el hombre terreno tiene de cosas que están por encima de las cuestiones relacionadas con la comida y la existencia, este hombre no los podrá ver de ninguna manera satisfechos en su vida actual. ¿Quién no desea en un cierto momento de su vida ser un genio en uno u otro campo? ¿Quién no desea ocupar un lugar más elevado, en un sentido u otro, que el que precisamente ocupa en el momento presente? Y, ¿no hay, acaso, un considerable número de personas que desde hace mucho tiempo han tenido que renunciar a tales esperanzas y contentarse con aparecer de una manera extremadamente inadvertida? Pero, ¿para qué esta hambre desmesurada?, ¿para qué esta añoranza, este despliegue de energía si no se pueden satisfacer? ¿Cómo puede ser que la naturaleza, que al contrario es extremadamente lógica en su proceso creador, aquí, en millones de personas, deja que surja un hambre, una añoranza profunda para la que no hay ninguna satisfacción? Crear un incendio tan inmenso en el pecho de las personas, en su interior, sin ningún medio en absoluto para apagarlo es, evidentemente, una manifestación del "infierno" en su sentido más puro, es más, en realidad es una tortura sin igual, dado que la naturaleza en todas las otras circunstancias deja siempre que haya un antídoto contra toda forma de veneno.


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