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| Por qué el ser vivo cree que los procesos creadores de la naturaleza "surgen por sí mismos" | 803. Que las manifestaciones de un ser son una imagen reflejada o constituyen o una creación de "copias exteriores" visibles de fenómenos o detalles del "mundo interior" del ser puede seguramente ser admitido por todos los hombres terrenos inteligentes. Pero que estos detalles del "mundo interior" del ser son un reflejo del mundo "exterior", visible, o que más o menos constituyen algunas de "las copias" de fenómenos que el ser ha experimentado por medio de sus sentidos en "el mundo exterior", y que él mismo ha transformado, es muy poco conocido. Con respecto a esto, no se piensa, naturalmente, en las manifestaciones y producciones puramente humanas. Frente a ellas, no es difícil ver que constituyen productos de un conocimiento precedente, que son un resultado de estudios o "copias" transformadas (experiencias) de vivencias precedentes en "el mundo exterior". Pero, al contrario, es mucho más difícil para los individuos comprender que absolutamente todas las manifestaciones físicas, tanto las que llamamos productos de la naturaleza como las que son producto de la mentalidad de los animales y los hombres, son, en su análisis más profundo, un reflejo transformado del "mundo interior" de los seres. Que un mobiliario refleja una idea espiritual precedente se comprende fácilmente, porque es una manifestación, que está prácticamente en la misma "longitud de onda" que nuestras propias manifestaciones, de modo que sabemos que no habría podido ser posible si no fuera, precisamente, una "copia" de un original espiritual o mental precedente de este tipo, pero comprender que la existencia de un árbol del bosque o una flor del prado es igual de imposible sin ser una "copia" física de un original precedente o espiritual no ha sido anteriormente ninguna realidad fundamental para el hombre terreno. El ser vivo, en cuyo "mundo interior" dicho árbol o dicha flor aparece como un reflejo o una impresión transformada de una experiencia precedente en un "mundo exterior", tiene aquí unas dimensiones tan macrocósmicas que pasa desapercibido para la conciencia diurna del hombre terreno común. "Las longitudes de onda" que se han usado aquí son demasiado gigantescas para que puedan ser percibidas por los órganos físicos corrientes de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Y el ser vivo cree, por consiguiente, que "los procesos creadores de la naturaleza surgen por sí mismos", aun cuando estos procesos en ningún caso son inferiores en lógica, genialidad y perfección a la creación humana. Al contrario, ¿qué escuela, qué universidad, o qué centro docente puede representar un conocimiento que no sea una suma de experiencias del proceso creador, que a través de los tiempos ha llevado la Tierra de una masa nebulosa e incandescente, de un fuego líquido a su actual estadio con seres altamente evolucionados, que se manifiestan en carne y sangre, que piensan y crean? ¿Y puede, en algún caso, mostrarse un ejemplo más perfecto de fuerza creadora lógica? ¿Ha podido algún catedrático de alguna universidad o algún genio creador mostrar hazañas creadoras sólo un poco parecidas? |
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