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La nueva esfera de interés de los sexos y las tradiciones y los dogmas religiosos heredados del pasado   835. Pero aquí pasa lo mismo que en otros muchos campos evolutivos, el ser no tiene inmediatamente conciencia diurna de lo que le está pasando. Sigue viviendo con las viejas ideas y tradiciones y juzga los incipientes brotes de nuevos fenómenos anímicos naturales en su interior, y particularmente en el interior de su prójimo, que no están totalmente en contacto con dichas tradiciones y con los viejos dogmas aceptados, cuyo cumplimiento ha sido uso y costumbre a lo largo de cientos de años, como "anormales", "pecaminosos" y "criminales". Y, naturalmente, también tiene su importancia que estos nuevos brotes no se desarrollen de un modo demasiado indisciplinado y al azar. El ser perfecto no puede crearse en un momento. Pero a la larga los nuevos fenómenos anímicos, es decir, "la nueva esfera de interés" no puede reprimirse. Tarde o temprano irrumpe en la conciencia diurna del ser y destruye tradiciones y dogmas anticuados, que bloquean, indiferentemente de lo que cueste, indiferentemente de "lo pecaminoso" o "impío" que uno sea tachado por estas tradiciones. ¿Qué presenciamos en los muchos divorcios matrimoniales, en los matrimonios desdichados, la aversión a los hijos en el matrimonio, la propaganda a favor del aborto provocado, la infidelidad en el matrimonio, el amor desdichado, una tendencia demasiado fugaz al enamoramiento, el enamoramiento de los seres en su "propio sexo", las perversidades, los asesinatos sádicos etc.? ¿Acaso no expresa todo esto una creciente incapacidad matrimonial en los seres?
      Tachando esta incapacidad de "sodomía", de "pecaminosa" o "diabólica" se está en contacto con los dogmas matrimoniales transmitidos, pero simultáneamente se es con ello mensajero de una época moral cuyos adeptos están a punto de desaparecer. Por lo tanto este mensaje, ¿es acaso otra cosa que un eco de otro tiempo, en que la incapacidad matrimonial de las generaciones todavía no era tan grande como actualmente y, por consiguiente, se podía refrenar o fortalecer con los bien intencionados gritos tradicionales desde los púlpitos? Pero ya no es así. Ahora es necesario mucho más. Es necesaria una nueva ola de luz y una comprensión y una justicia con esta luz como base si de nuevo tiene que reinar la alegría y la felicidad entre los individuos. Las generaciones ya no se pueden seguir fortaleciendo con un eco. Ni el bautismo, la confirmación, la comunión, o bien el castigo, la cárcel, el correccional han podido, a pesar de que han existido durante milenios, impedir el crecimiento del dominio de dicha incapacidad matrimonial. Nada se está desmoronando tanto como el poder de estas viejas tradiciones y estos viejos dogmas. "La nueva esfera de interés" de cada uno de "los sexos" no puede reprimirse por medio de dogmas, persecución ni castigos. Con el creciente desarrollo de esta "nueva esfera de interés", que es la condición imprescindible para la transformación de "animal" en "hombre", estos dogmas heredados del pasado se convierten, de manera correspondiente, en superfluos, es más, en ciertas situaciones son directamente un obstáculo para un crecimiento mental normal y un cumplimiento normal de la obra creadora de la propia Divinidad, de sus disposiciones y del objetivo o plan con la humanidad terrena. Sí, ¿no sucede acaso que la simple imagen de una cruz u otro símbolo religioso en la tapa de un libro es suficiente para que muchos individuos no se molesten en hojearlo y mucho menos en leerlo? ¿No sucede acaso que muchos sienten directamente náuseas con la sola idea de conceptos tales como "Divinidad", "el Espíritu Santo", "Cristo" y otros parecidos? ¿Cuántas personas hay que por el momento evitan "Livets Bog" porque precisamente creen que se basa en los mismos viejos prejuicios morales y en las mismas explicaciones de los eternos resultados de la vida o verdades eternas? Estos hombre, ¿son acaso más "impíos", más "malos", más "perversos" que los que veneran los dogmas? No, de ningún modo. ¿Quién no ha encontrado personas buenas y afables tanto entre estos seres "renegados", estos seres "incrédulos" o "irreligiosos" como entre los más celosos predicadores de dogmas religiosos? Y en las filas de estos últimos, ¿no encontramos acaso tanto dolor, sufrimiento y destinos difíciles como en las de los "incrédulos", aunque los ortodoxos piensen que tienen "el perdón de los pecados" y, por consiguiente, el favor o gracia especial de la Divinidad? No se trata sólo de los dogmas, porque en este caso tendría que ser imposible encontrar personas realmente amorosas entre los "incrédulos", del mismo modo que tendría que ser imposible encontrar personas enfermas y sufrientes entre las verdaderamente "creyentes", porque los dogmas le prometen a todo aquel que cree el consiguiente perdón absoluto de los pecados. Y con este perdón el sufrimiento tendría que ser algo imposible, porque éste, así mismo según los dogmas, es, claro está, un "castigo por el pecado". Y cuando "el pecado" es "perdonado" ¿por qué entonces el sufrimiento? Estos hechos, ¿no son acaso algo especialmente contradictorio a los dogmas que poco a poco socavan la fe en ellos y, por consiguiente, crean "la incredulidad" o "la irreligiosidad"? Y esta "irreligiosidad", ¿no caracteriza en un grado especial al hombre terreno moderno?


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