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| "El reino de los cielos" es el modo de ser físico, convertido en perfecto a través de la evolución, que transformará totalmente la Tierra en una "nueva Tierra" y un "nuevo cielo" | 875. Con "resurrección" se refiere Jesús, así pues, sólo a la única cosa que verdaderamente puede ser "resurrección", a saber, un nuevo nacimiento físico. Cada nuevo nacimiento así es una "resurrección". Aquí el individuo ha resucitado de los presuntos "muertos" a "los vivos", es decir, aquí ha salido de la zona de "los muertos", "el cielo", para nacer en la zona de "los vivos", la Tierra. La Tierra se convierte así para el hombre terreno en el mundo de "la resurrección", y el "cielo" el mundo de "los muertos" o morada del hombre terreno en su estado no físico o espiritual entre sus vidas físicas terrenas. Es por esto que en el mundo de "la resurrección", la Tierra, "el reino de los cielos" tiene que convertirse a partir de algo tan pequeño como un grano de mostaza en un árbol inmenso, que abarca toda la Tierra y transforma su vida física práctica en una "nueva Tierra" y su esfera de pensamiento, la mentalidad de la vida en su superficie, en un "nuevo cielo". "La nueva Tierra" es, así pues, lo mismo que la facultad que se ha desarrollado por medio de las experiencias, tanto por los sufrimientos como las cosas agradables, para poder cumplir o practicar las prescripciones morales de Jesús o amor al prójimo como un modo de ser natural y evidente a manera de "los ángeles del cielo", del mismo modo que "el nuevo cielo" es así mismo la receptividad para "la conciencia cósmica" desarrollada por medio de la antedicha manifestación diaria de amor a través de sentidos puramente prácticos, físicos con conciencia diurna física despierta. Esta "nueva Tierra" y este "nuevo cielo" es, por consiguiente, "el reino de los cielos" perfecto. |
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