Lee y busca en El Tercer Testamento
   Apdo.:  
(639-1052) 
 
Búsqueda avanzada
   

 

Cuando la parte altamente intelectual de la manifestación del redentor del mundo se considera como algo de menor importancia   877. Todos los renacimientos o vidas terrenas individuales del individuo son, así pues, los fragmentos de los cuales poco a poco se crea el mundo de "la resurrección" o "reino de los cielos". Este reino no es, por consiguiente, ningún mundo "espiritual" o "psíquico" especial, sino al contrario un modo de ser físico, glorificado por un alto intelectualismo o amor, en el cual "vive la justicia". Sin que el modo de ser físico alcance un estadio así, el cumplimiento de la promesa de la Biblia de un "nuevo cielo" y una "nueva Tierra" sería totalmente imposible, del mismo modo que todo el inmenso proceso de la naturaleza, que como un hecho tiene lugar ante nuestros ojos en forma de "evolución", carecería totalmente de sentido, y la vida no tendría ningún plan lógico en absoluto. Pero, ¿creen que un redentor del mundo de la talla de Cristo tiene una naturaleza tan ingenua y supersticiosa que un proceso tan predominante como la evolución y sus resultados, que son el factor más importante de la vida cotidiana de cada ser, nunca tendría que haber entrado en su campo de percepción? Así parece en todo caso ser, mientras su mensaje altamente intelectual, sus palabras de sabiduría eterna y su incansable exigencia de amor al prójimo se consideren como de menor importancia o como algo que sólo puede ser cumplido por él, pero es imposible de ser cumplido por los hombres y, por consiguiente, se enseña que "la gracia" y "el perdón de los pecados" es lo único que es absolutamente necesario o que salva. Dejando así que lo que Jesús le manifiesta al altamente intelectual sea eclipsado totalmente por lo que le manifiesta al intelectualmente sin recursos, se oculta la más alta irradiación luminosa de su mentalidad con la fórmula del "perdón de los pecados". Sí, los sacramentos, por divinos que sean para el creyente y por mucha paz que le aporten, se han convertido en una especie de Gólgota. ¿Adónde tiene que dirigirse el que tiene una actitud intelectual cuando él (ella) es desdichado? Un ser así ya no tiene la facultad de "creer". Si va a la iglesia del propio Jesús, se le grita, tanto desde el altar como desde el púlpito: "A quien no cree le espera la perdición eterna. Sólo la fe en la gracia y el perdón de los pecados lleva a la salvación". ¿No creen que este ser se irá confundido para no volver nunca? ¿No será esta la causa de que las iglesias estén vacías? ¿No creen que esta expulsión, al "llanto y crujir de dientes" del "infierno", de los desdichados, que con hambre de justicia buscan en la iglesia del propio Cristo, está en desarmonía con el origen de esta iglesia? No dice Cristo, precisamente: "Venid a mí todos los que estáis fatigados y yo os daré descanso?" Tomen nota de que no dice "vosotros todos los creyentes". Quería dar descanso a todos los fatigados que lo buscaban, sin ninguna excepción, tanto a los creyentes como a los no creyentes. ¿No creen que, con respecto a esto, para él es una especie de crucifixión continuada ver que su propia iglesia se ha convertido en una sepultura sólida como la roca, cerrada para toda la parte altamente intelectual de su manifestación que, en realidad, fue un inmenso trabajo pionero para "el intercesor, el espíritu santo". Sus propios sacerdotes ¿no son acaso, naturalmente sin saberlo, directamente guardianes de esta "sepultura"? Con la amenaza de "perdición eterna" en "el infierno" con su "llanto y rechinar de dientes" o un terror eterno en forma de un fuego inextinguible, que le quita toda esperanza de salvación al que no puede creer en "la gracia" y "el perdón de los pecados", mantienen a todo ser intelectual, hambriento de justicia alejado de la bendición del cristianismo.


Comentarios pueden mandarse al Martinus-Institut.
Información de errores y faltas y problemas técnicos puede mandarse a webmaster.