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| Las dos preguntas: ¿Qué es la vida? y ¿Quién es la vida? y la respuesta |
986. Mientras todos los resultados "relativos" o "temporales" sólo tienen como objetivo manifestar resultados de pesos y medidas, que en realidad quiere decir: los efectos de la vida que, a su vez, es lo mismo que "lo que" se crea, los resultados absolutos tienen, al contrario, el cometido de manifestar "quién" crea.
Como el concepto "quién" expresa exclusivamente "un ser vivo" y "qué", en esta misma relación, cubre o expresa "efectos", se puede ver aquí que el viejo modo de formular el problema sobre la vida, a saber, como: ¿qué es la vida? muestra en muy alto grado la actitud del materialista para con la vida.
Está lo más alejado que se puede estar de la creencia o idea de que la vida es idéntica a "un ser vivo".
Espera que la solución de dicha pregunta sólo se presente como materia, como efectos o, en el mejor de los casos, como creación.
Como la vida para él, así pues, sólo se encuentra como "materia" o "efectos", no dice "quién" es la vida, sino al contrario "qué" es la vida.
Y para el materialista la respuesta satisfactoria a esto es, por consiguiente, los resultados de pesos, medidas o efectos.
Pero poco a poco, por medio de sus experiencias, su destino imperfecto o desafortunado, sus enfermedades y aflicciones, preocupaciones económicas o cosas parecidas comprende que los resultados de los efectos no son suficientes. Empieza a ver en las combinaciones de materia estructuras, "ideas" o "planes" especiales, además de una dirección o gobierno lógico de estos "planes". Las combinaciones de materia aparecen cada vez más como "dirigidas por una voluntad" y, por consiguiente, revelando "manifestación de pensamiento" o "de conciencia". Pero a medida que las combinaciones de los efectos, o sea, la naturaleza comienza, de este modo, a concebirse como un proceso lógico y, por consiguiente, revelador de pensamiento y voluntad, el investigador empieza a esperar que la solución de la pregunta sobre la vida surja – no como materia –, sino como "un origen vivo dirigente de pensamientos y voluntad". Su pregunta ya no se formula como: ¿qué es la vida?, dado que ya se ha convertido en un hecho para él que es "destino dirigido por una voluntad" y, por lo tanto, tiene que ser un "ser vivo". Así pues, su gran pregunta concerniente a la vida es ahora: "¿quién es la vida o este gran creador?". Y con esta actitud comienza un horizonte totalmente nuevo. El investigador comienza ahora a ver los resultados de pesos y medidas de un modo totalmente distinto o desde una perspectiva totalmente diferente. En vez de juzgar los detalles y combinaciones de la materia como algo "muerto" o como efectos casuales de otros efectos casuales, ahora ve estos detalles como expresión de pensamiento, voluntad e intención, con lo cual dichos detalles se convierten, en su modo de concebir la existencia, en "manifestaciones de vida" o "resultados de manifestaciones de vida". Y con este método de percepción, el individuo ya no sigue buscando la naturaleza de los resultados de los efectos como "resultados de efectos", sino que al contrario busca y está hambriento de constatar la naturaleza indirecta de estos resultados como "resultados de manifestaciones de vida". Y con esta actitud, el investigador se convierte poco a poco en experto en las manifestaciones de vida, es decir, puede empezar a "leer" "el algo" verdadero o absoluto tras los efectos. Los efectos se convierten, de este modo, en "letras" que, a su vez, se pueden juntar y crear "palabras" y "frases". Estas "palabras" y "frases" se convierten, así pues, en un "texto", por medio del cual "el algo vivo" manifiesta su existencia eterna, su conciencia, pensamientos y voluntad, además de la identidad del investigador con este "algo eterno". Y esta forma de experimentar (la facultad de leer las manifestaciones de vida de Dios) constituye "la clarividencia cósmica" y la consiguiente "conciencia cósmica". Es con esta forma de conciencia que el ser se convierte en "uno con el Padre", es decir, lo ve todo desde "el punto de observación propio del Padre", el punto de observación absoluto desde el que "todo es muy bueno". |
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