Lee y busca en El Tercer Testamento
   Apdo.:  
(639-1052) 
 
Búsqueda avanzada
   

 

Cuando las palabras de Jesús, que son "análisis cósmicos", se disfrazan y conciben como resultados temporales   992. Estos son los mismos resultados sobre los que Cristo dice: "El cielo y la Tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán". Las palabras de Cristo, es decir, su predicación, eran casi exclusivamente "análisis cósmicos". Bien es verdad que estos análisis han sido fuertemente disfrazados por generaciones posteriores con un sentimiento muy acentuado y una inteligencia poco destacada o con excesiva parcialidad para con la futura redención del mundo. Debido al acentuado sentimiento y a una inteligencia poco destacada estas generaciones o seres sólo han podido imaginarse la futura redención del mundo como un fenómeno que, precisamente, iba bien con su estado de conciencia o facultad imperfecta de juzgar. Los grandes análisis cósmicos de los labios de Jesús, tales como: "Amarás al prójimo como a ti mismo, esto es el cumplimiento de toda la ley". "Si alguien te abofetea en la mejilla derecha, dale la otra". "Mete tu espada en la vaina, porque quien a espada mata, a espada muere". "Amad a vuestros enemigos y bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan y persiguen…", y otros parecidos se cubrieron de un velo nebuloso de ideas desmesuradamente emotivas pero pobres en inteligencia sobre "el Dios de la ira" que "venga" y "castiga" a todos los seres que no "creen" en él con "llanto y rechinar de dientes" en un "infierno" incandescente del que uno jamás, en toda la eternidad, puede librarse cuando ha entrado en él. Sí, este camuflaje está, incluso, tan fundamentalmente solidificado que hasta los sacerdotes autorizados del cristianismo a veces bendicen tanto la guerra y sus máquinas como a los que la practican, al mismo tiempo que interpretan a la Divinidad como un ser que ha reclamado la crucifixión o sufrimiento de un ser inocente como una condición para que todos los culpables, todos los responsables pudieran quedar libres. ¿Puede alguien o algo estar más lejos de la verdad y de la justicia absoluta? Que un modo así de ver la realidad o una actitud de este tipo para con el más profundo fundamento del universo o cosmos u origen de la vida tenía que llevar a un "día del juicio final" para todos aquellos que lo han originado, por medio del cual podían convencerse de su gran error con respecto a la conciencia y amor de la Divinidad y de la absoluta verdad que se basa en ellas, es naturalmente evidente. ¿Cómo podrían, si no, llegar a conocer su error o desarmonía con la verdad? Han disfrazado o camuflado las palabras o interpretación del redentor del mundo, que, claro está, era la anunciación viva de la verdad, y así este camuflaje se ha puesto a favor de su vida imperfecta, y por consiguiente sin amor, o de sus tendencias oscuras. En vez de compenetrarse con las palabras del redentor del mundo o su interpretación de la verdad sobre lo que tienen que hacer para ser "bienaventurados", han tratado de crear un camino más fácil a este estado luminoso, un camino en el que evitan totalmente la responsabilidad de sus actos descargándola sobre un ser que no ha tenido lo más mínimo que ver con estos actos y que, por consiguiente, totalmente inocente tuvo que sufrir las persecuciones y sufrimientos a que dieron lugar estos actos. Tener un sentido de la justicia tan imperfecto o inacabado como base o fundamento de su bienaventuranza o su vida futura es, claro está, lo mismo que construir la armonía y felicidad de su futuro destino sobre arena. ¿Qué aspecto creen ustedes que tendría la sociedad si esta misma concepción y práctica dominara la administración común de la justicia? Imagínense que fuera costumbre dejar encarcelar y castigar a personas inocentes por los delitos que uno mismo había cometido.


Comentarios pueden mandarse al Martinus-Institut.
Información de errores y faltas y problemas técnicos puede mandarse a webmaster.