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| Si negamos el ciclo de espiral |
1061. Con respecto al ciclo de espiral, el lector todavía inseguro en los análisis quizá también pueda ser víctima de un pensamiento burlón.
En el peor de los casos, negará totalmente la existencia de dicho ciclo en el momento que alegue que si fuera así, que experimentamos un ciclo de espiral cada vez mayor, "algo" tendría que venir de "nada", lo cual es totalmente imposible.
Y es cierto.
"Algo" no puede venir de "nada", pero por otro lado negar el ciclo de espiral sería lo mismo que negar el micro y macrocosmos.
¿Y quién puede basar su vida cotidiana en una idea así?
¿Quién puede decir que su organismo no está compuesto de pequeñas formas de vida o seres vivos, células, moléculas, etc.?
Por lo tanto, dicho "cosmos" se convierte en un hecho físico inalterable.
Como es un hecho igual de inalterable que el ser está sometido a un cambio eterno entre "involución" y "evolución", y que cada cambio constituye una unidad que llamamos "ciclo", y que la existencia "eterna" del ser sólo puede experimentarse en forma de una cadena, igual de "eterna" o sin fin, de estas unidades o ciclos, algo de esta cadena tiene que estar más próximo al actual ciclo del ser y algo de ella más alejado del mismo ciclo.
Como según el principio de perspectiva, del que, claro está, depende la percepción, las unidades de la parte más próxima de la cadena aparecen mayores que las unidades o los ciclos de la parte más lejana, aquí ya tenemos la causa de la manera en que se conciben dichos "cosmos".
Microcosmos y macrocosmos sólo son, así pues, expresión de "designaciones de tamaño" en la cadena eterna de ciclos de los seres, que se expresan de acuerdo con la forma con que se perciben.
Que estas "designaciones de tamaño" son relativas es, naturalmente, obvio.
Los conceptos "microcosmos" y "macrocosmos" sólo expresan la relación de perspectiva de los ciclos desconocidos con respecto al ciclo actual del ser.
En relación con la eternidad, estos "cosmos" no podrán, naturalmente, expresar cercanía ni lejanía ni ningún otro resultado de peso y medida, sino que serán exclusivamente iguales a "X".
Un "algo" surgido de "nada" no es, así pues, en este caso necesario para la presencia del antedicho "creciente" ciclo.
Como la vida eterna del ser está formada por esta cadena sin fin de repeticiones de ciclos, y cada paso por un ciclo así es una experiencia, es decir, es "algo que ha sucedido", y a su vez "lo sucedido" dentro de la esfera de experimentación no puede dejar de "haber sucedido", el paso del ser a través de su vida eterna no podrá existir o tener lugar de ninguna manera sin precisamente pasar, no el mismo ciclo, sino un nuevo ciclo tras otro. Pero una continuación ininterrumpida de un ciclo o un paso circular a través de nuevos círculos o ciclos sólo puede designarse como constituyendo un "principio denominado espiral". La vida eterna de los seres no puede, así, de ninguna manera experimentarse si no es en forma de un "paso" continuado ininterrumpidamente "por la espiral" o un "ciclo infinito" "de espiral". Que más allá de la esfera de experimentación "temporal", donde no hay "involución" ni "evolución" ni ninguna otra forma en absoluto de movimiento o manifestación, este "ciclo de espiral" es igual a "X", es, naturalmente, obvio. |
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