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(1053-1590) 
 
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El disfrute del "árbol de la ciencia" por los seres alcanza su culminación en el disfrute de la carne y sangre de otros seres  1158. Fue, por lo tanto, para una vida así, apareciendo de manera física en su primera y más tierna naturaleza, que la voz de la Divinidad eterna por primera vez resonó a través del "Paraíso Terrenal". Fue para una vida así, que estaba despertando, que se oyó por primera vez:"Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres morirás". ¿Pero no fue, precisamente, esta prohibición o advertencia la que no se tomó en cuenta? Las formas de vida, los seres "comieron del árbol de la ciencia". No se limitaron al alimento ordinario para una existencia luminosa: "A todas las hierbas que dan simiente y a todos los árboles en que hay fruto de árbol que da simiente". Al contrario llegaron poco a poco a saciarse de la carne y sangre de los semejantes dotados de "ánima viviente", a matar, asesinar y transformar por medio de máquinas los organismos de estos seres en "alimento". Con la fuerza del viento, del agua, del vapor y de los motores se ha llevado directamente a los elementos a promover la posibilidad de satisfacer el apetito animal o hambre de carne en forma de una producción técnica en masa transformando en "alimento" los organismos de "ánima viviente" o los más nobles instrumentos para la experimentación de la vida.


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