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| Hemos llegado a un punto decisivo de la historia del ser vivo |
1232. Pero liberado del cadáver de "Adán" y "Eva", ahora el hijo de Dios se apresura en dirección directa hacia el Padre eterno.
"El disfrute del árbol de la vida" ha comenzado.
La gloria resplandeciente del rostro de Dios brilla a lo lejos sobre el horizonte.
Sobre la tumba de "Adán" y "Eva" brilla el amor al prójimo.
"La imagen de Dios" comienza a recubrir de oro al hijo de Dios resucitado de "la muerte".
"El hombre perfecto" caminará por la Tierra.
Su presencia es "el reino de los cielos" en la zona física encarnada en carne y sangre.
Con "el Adán" y "la Eva" "agonizantes" hemos llegado a un punto decisivo de la historia del ser vivo. Lo hemos visto despertar al comienzo de su ciclo de espiral. Hemos visto cómo, por un mandato de la voluntad divina, se le "alentó un soplo de vida". Y hemos visto cómo este "soplo de vida", que en realidad quiere decir "el fuego supremo" en forma de "la creación de Eva" y "la transformación de Adán", se descompuso en dos llamas y se encarnó en carne y sangre como "dos especies sexuales" o "seres especialmente masculinos" y "seres especialmente femeninos". Hemos visto estas dos llamas como "el supremo fuego celestial" brillando e iluminándose mutuamente, y, convirtiéndose, así, en "el soplo de vida" al crear la estructura mental que culmina en "el egoísmo" o sumo enamoramiento o adoración de sí mismo del hijo de Dios. |
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