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| "La venganza", "el castigo" y la imposición de autoridad de manera directa y personal deforman mentalmente al individuo en vez de perfeccionarlo | 1241. Sólo con fuerza bruta es imposible transformar a un ser. La transformación de un ser de un estadio evolutivo a otro no tiene lugar por medio de una "orden" o "mandato" de una autoridad con fuerza física. Con una fuerza bruta así se puede obligar al ser a observar mandatos o disposiciones, pero si estas disposiciones no están de acuerdo con el sentimiento interior o el sentido de justicia del ser, se sentirá tratado "injustamente". Este trato "injusto" engendrará, a su vez, antipatía, enojo u odio hacia el origen y los ejecutores de la fuerza. Y entonces es necesaria una fuerza todavía más bruta para que el individuo obedezca. A veces se puede obligar al individuo a "la obediencia" pero, cuando esta "obediencia" no sigue significando para el individuo rabia y deseo de venganza ante quien ejerce la fuerza, significa resignación, apatía y cansancio de la vida. Y un ser así, amaestrado para una obediencia servil hacia esferas de interés contra las que está vociferando en contra o que no entiende en absoluto, ha dejado de ser un individuo normal. Su voluntad ha sido quebrantada. Ya no tiene ningún verdadero apetito de la vida. "La venganza", "el castigo" y la opresión directa y personal deforman mentalmente al individuo en vez de perfeccionarlo. ¿Y no es, precisamente, el relato de la Biblia sobre "la caída del primer hombre" una expresión de que una promesa de "muerte" y "maldición", si se infringe la prohibición, no es suficiente? "Adán" y "Eva" no se dejaron influir en absoluto por la prohibición o perspectiva de "muerte" o "castigo". |
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