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| La estructura eterna del karma o ley de que todo regresa es un "principio de reflejo" y no un "principio de castigo" | 1262. El karma o regreso del destino es, naturalmente, un "principio de reflejo" que, donde no interviene otra cosa, desencadena en el propio destino una reproducción totalmente exacta de lo que uno mismo provoca en el destino de otros seres. Si oprimimos a otro ser o le privamos de una parte de su libertad, esto que se ha provocado tiene, de este modo, que ocasionar de manera absoluta una opresión y privación de libertad correspondiente en nuestro propio destino. No se puede compensar o reemplazar una opresión y limitación de libertad, que se le haya ocasionado a otro ser, con alguna enfermedad o dificultad corporal en el propio destino. ¿Qué utilidad tendría una dificultad así para el otro ser? ¿Y qué utilidad tendría para uno mismo en la situación dada? El karma no es, claro está, de ningún modo un "principio de castigo". No hay ningún sufrimiento o dificultad que pueda existir en sentido absoluto como desencadenamiento de "venganza". Esta opinión sólo puede hallarse en la parte todavía animal de la conciencia o mentalidad del hombre. Todo desencadenamiento de energía, movimiento o manifestación sólo puede existir, según su análisis más profundo, como "causa y efecto". El ser vivo se encuentra ante esta "ley de causa y efecto". Con su instinto de conservación, su voluntad, la satisfacción de sus deseos y apetitos entra en el dominio de esta ley. Pone en movimiento determinadas clases de ondas o vibraciones de energía. Y, según dicha ley, ondas especiales de energía tienen que ocasionar "efectos" especiales. Cada "causa" sólo puede tener su propio "efecto" especial. "La sal" tiene siempre que actuar como "sal". No puede actuar a veces como "azúcar", del mismo modo que "el azúcar", naturalmente, tampoco puede actuar a veces como "sal" u otro producto químico. Un acto determinado, que se ha desencadenado, tampoco puede en un caso crear algo totalmente distinto que en otro caso. Siempre tiene que dar lugar al mismo efecto. Si no desencadena siempre el mismo efecto sólo muestra, claro está, que en los nuevos casos se han presentado nuevos factores que han modificado el efecto. Si uno sube los peldaños de una escalera, el efecto tiene que ser inevitablemente que siga subiendo "hacia arriba". No puede ser en ningún caso que baje "hacia abajo" en la misma escalera. No se puede bajar "hacia abajo" en una escalera subiendo "hacia arriba" por sus peldaños. Todo "efecto" tiene, así pues, su "causa" determinada, sin la cual es imposible que se desencadene. Cada vez que se quiere conseguir un "efecto" determinado es absolutamente necesario desencadenar "la causa" especial de la que "el efecto" es un resultado. Y en estos ejemplos tenemos, de este modo, la estructura inconmovible de la ley del karma. |
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