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| Hasta dónde tenía que descender el hijo de Dios en las regiones de la oscuridad para poder experimentar "la muerte" como el contraste al sentido que tiene la vida | 1293. La humanidad terrena se encuentra, así pues, en un punto decisivo del descenso del hijo eterno de Dios a las regiones de la oscuridad. Ha llegado a la zona en que el hijo de Dios está lo más alejado que puede estar de su Padre, alejado del conocimiento de su propia y alta identidad inmortal, alejado del conocimiento de la real verdad de la vida, es más, tan alejado del conocimiento sobre sí mismo y sobre la realidad absoluta que se ha convertido en un vagabundo andrajoso que sólo conoce en cada decisión el principio de poder bruto y brutal del animal y así tiene que "comer con los cerdos", es un "cadáver cósmico", que con el hedor mortífero de su negación ignorante de Dios corrompe toda vida espiritual o verdaderamente cósmica a su alrededor y está ahogando su existencia física ensangrentando el divino mandato eterno: "Amarás a Dios sobre toda las cosas y al prójimo como a ti mismo". Asesinando, mutilando, matando a tiros, bombardeando, robando, saqueando, deshonrando, odiando y escarneciendo a su prójimo se ha convertido en una llama del "infierno" que todo lo consume. La conciencia sobre la Divinidad está ausente, la vida es una casualidad y él mismo es una "cosa creada". Tanto tenía que introducirse el hijo de Dios en las regiones de las ilusiones u oscuridad para convertirse en un "cadáver cósmico" o para experimentar el contraste de la vida, "la muerte". |
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