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| Hoy el sueldo de los trabajadores no es un asunto del valor que su trabajo produce, sino en cambio un asunto del punto de equilibrio entre la capacidad de poder mental y físico entre un sindicato y una organización patronal | 1321. Miles de trabajadores trabajan como esclavos en una fábrica u otra forma de empresa por una cantidad al día o a la hora, que no representa de manera aproximada el valor que la persona en cuestión produce al día o a la hora, sino que sólo constituye exclusivamente el punto de equilibrio o estabilidad del forcejeo o capacidad del poder mental y físico entre un sindicato y una organización patronal. Que esta prueba de fuerza resultará mal para la parte menos "armada" es, naturalmente, obvio. El menos "armado" de estos dos bandos combatientes o adversarios es el que tiene menos medios para llevar a cabo la lucha y, por consiguiente, tiene que rendirse primero y ceder ante la otra parte. El que tiene menos medios para llevar a cabo la lucha es, por lo general, el trabajador. A veces su situación es tan mala que sólo unos pocos días de huelga crean hambre, privación y lágrimas en su hogar, hacen llorar a su esposa, a sus hijos y a otros cuya responsabilidad eventualmente tenga o a quienes tenga que mantener. Que la otra parte, que vive de bienes acumulados o tiene capital suficiente para que su familia, a pesar de la lucha, a pesar del cese de su empresa pueda vivir con despilfarro y en el lujo durante meses y años, tiene las mejores cartas en la mano para poder vencer es, naturalmente, obvio. Y "el principio falso de los negocios" también se ha convertido, de este modo, en un disfraz de la pura "esclavitud", dejando aparte "la esclavitud" abierta y directa que una vez existió y, por lo tanto, también es una página negra de los anales de la humanidad terrena. |
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