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(1053-1590) 
 
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Cómo cada "cosa creada" o cada limitación en el espacio y el tiempo contiene "el infinito" y "la eternidad" respectivamente  1441. Pero del mismo modo que el yo sólo puede experimentar este análisis absoluto suyo a través de su contraste, o sea, a través del "algo que no es absoluto", es decir, todos los fenómenos o ilusiones en el espacio y el tiempo, de este modo tampoco puede, naturalmente experimentar su identidad con la eternidad sin hacerlo por medio de su contrario, que, claro está, es idéntico a los mismos fenómenos en el espacio y el tiempo. Como el yo, por sí mismo, no tiene en absoluto ningún análisis en el espacio o el tiempo, sino que puede simplemente expresarse como "algo que es", es, por consiguiente, en sí mismo un "algo" sin nombre que, como el lector ya sabe, debemos denominar "X". Pero por medio de su facultad creadora puede vestirse con fenómenos "del espacio" y "temporales" y entonces se convierte en cierta manera en "uno con ellos" sin que, sin embargo, dejen de mostrársele al sabio o iniciado con su existencia eterna y su espacio infinito. Es esta circunstancia la que hace que cualquier "cosa creada" no se pueda mostrar o ser percibida sin que, además de ser "limitada en el tiempo", de estar supeditada a un "comienzo" y un "fin", también se revele como constituyendo un tiempo "infinito" y, así mismo, además de constituir un espacio que directamente se les muestra a los sentidos "limitado" en sí mismo, se descubra como idéntica al espacio "infinito". Cada cosa "creada" no puede, por consiguiente, existir sin revelarse como conteniendo "la eternidad" y "el infinito", aunque también se perciba en la experiencia cotidiana como constituyendo tal o cual medida en espacio o tiempo.
      ¿Cómo puede una cosa, que por ejemplo tiene "un año" revelarse simultáneamente como idéntica a "la eternidad"? ¿Y cómo puede un volumen que, por ejemplo es "un metro cúbico" constituir lo infinito? Que la eternidad está, por consiguiente, presente en cada concepto de tiempo y el infinito en cada concepto de espacio se revela entre otras cosas por el hecho de que cualquier fenómeno limitado, ya se trate de espacio o tiempo, es en sí mismo divisible "infinitamente". Un "metro cúbico", por ejemplo, consta de dos medios metros cúbicos. Estas dos medias partes pueden, a su vez, dividirse en medias partes, cada una de las cuales puede dividirse de nuevo en dos, y así continuando en "el infinito" absoluto. Es cierto que las "medias partes" o fracciones finalmente son tan pequeñas que sólo pueden percibirse abstractamente, pero esto no significa, claro está, que no existan o que con el pensamiento o el cerebro se pueda llegar teóricamente al punto en que se diga que ahora el fraccionamiento no puede seguir teniendo lugar, porque las fracciones se han vuelto tan pequeñas que son igual a "nada". Pero "algo" no puede convertirse de ninguna manera en "nada", del mismo modo que "nada" jamás puede llegar a ser "algo". Y por pequeñas que sean las fracciones, pueden seguir dividiéndose en dos teóricamente o con el pensamiento. Y esto quiere, por lo tanto, decir a su vez que "el metro cúbico", que comenzamos a dividir, no era en realidad ningún "metro cúbico", sino el propio "infinito". "El metro cúbico" es, por consiguiente, en un sentido absoluto un espacio que eternamente podemos seguir descomponiendo sin llegar jamás al fondo de su amplitud. Resultó también que estos "metros cúbicos" eran un espacio que carece totalmente de límites. Pero un espacio sin límites es, claro está, "el infinito" en sí. Y como "el infinito" sólo puede expresarse con el concepto "algo que es", hemos llegado aquí al "yo" en sí o a "la X" sin nombre anteriormente citada. "El metro cúbico" era por consiguiente una "limitación", que era idéntica al "infinito". Pero una "limitación", que es idéntica al "infinito", es lo mismo que una "ilusión".
      Lo mismo sucede, naturalmente, con el tiempo. Un año puede dividirse en dos medios años. Cada uno de los dos medios años puede, a su vez, dividirse en dos medias partes, y así continuando toda la eternidad. Pero entonces "el año" o cualquier otro concepto de tiempo es, así mismo, un infinito "limitado", es decir, la misma "eternidad". Los años con los que comenzamos constituyen, así pues, por sí mismos "la eternidad".


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