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| El actual estado de oscuridad del hombre terreno sólo tiene la función de crear un deseo muy fuerte de una "paz duradera" | 1450. En nuestra investigación de la vida eterna hemos avanzado tanto que ahora podemos ver que se manifiesta con dos grandes contrastes: "la luz" y "la oscuridad", es decir, "el reino de la vida", en el que el ser vivo es "uno con el Padre", conoce su inmortalidad e identidad con la eternidad, y "el reino de la muerte", la zona del "principio mortífero", en la que el ser ha perdido su conciencia cósmica, no conoce su inmortalidad o identidad con la eternidad y niega la existencia de la Divinidad y, así mismo, cree que el ser vivo es idéntico a "la materia" y trata, por consiguiente, a su prójimo como sustancia muerta. Esta existencia cósmica, muerta culmina en forma de guerra, matanza y mutilación y constituye de una manera muy dominante la zona de existencia del hombre terreno de hoy. Por esto, esta oscuridad, esta total ignorancia cósmica o falta de conciencia cósmica también es lo único absolutamente concreto para el hombre terreno común. Pero esta forma de existencia sólo tiene, claro está, la función de producir en el ser un deseo o anhelo inevitable de salir de este mundo oscuro o muerto hacia una zona mental, en la que los seres están libres de todas las desarmonías y transgresiones de la ley y del consiguiente dolor y sufrimiento bajo el que han gemido a lo largo de una multitud de vidas terrenas. El cumplimiento de este deseo se expresa como "una paz duradera" |
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