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| El estado hará la experiencia de que para él es una condición de importancia vital solidarizarse con los padres por lo que respecta a la economía en relación a la manutención de los hijos y, así, contribuir con su parte a la sobrevivencia de la sociedad o estado | 1468. El estado hará, de este modo, poco a poco la experiencia de que solidarizarse con los padres, por lo que respecta a los gastos de la reproducción del estado o continuación de su vida física u orgánica y, con ello, de su bienestar psíquico, es una condición de importancia vital para la creación de la cultura absolutamente perfecta, es decir, la salud psíquica y corporal del estado. ¿Cómo puede llegar a ser perfecta y sana la continuación orgánica o física de un estado cuando éste, egoístamente y con negligencia, deja que se hundan los campos psíquicos y corporales por medio de los cuales su vida es exclusivamente estimulada? Que así surjan luchas políticas y religiosas, guerras y mutilaciones, tendencias criminales, etc. es algo obvio. Es la lucha o rebelión de la propia vida contra la negligencia del organismo del estado. Y esta negligencia consiste en que se ignora el hecho general de que la reproducción de la especie tiene, como ya hemos dicho, principalmente lugar en las capas de la sociedad que tienen menos medios para tener hijos. Ya hace tiempo que todo el mundo sabe que la reproducción del estado o exceso de nacimientos no es nada que pueda ser estimulado por las capas intelectuales, las clases altas o la aristocracia, donde el sistema de "uno" o "dos hijos" es, como quien dice, lo normal. La reproducción de la especie depende absolutamente del proletariado o clase baja económicamente. Y mientras un estado o una sociedad no haya hecho salir a esta clase baja económica de las garras del proletariado y la haya llevado a la armonía económica de una civilización totalmente intelectual y al consiguiente bienestar psíquico y corporal para su descendencia y, con ello, a su fuente de vida, esta sociedad no ha llegado todavía a ser ningún estado verdaderamente "civilizado". Todavía es, en gran medida, una sociedad de "hombres ignorantes". "Civilización" o "cultura" son expresiones prematuras mientras el estado, la sociedad y los individuos concretos ignoren, descuiden o directamente persigan a su propia descendencia, con gran peligro para ella, y así saboteen la reencarnación y su propia vida eterna. |
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