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"El asesinato del embrión o feto" y "la prevención de la fecundación" por razones económicas no pueden justificarse, pero esto no excluye el hecho de que haya otras causas que hagan directamente de estos fenómenos una obligación  1474. Pero, antes de ir directamente al análisis cósmico del principio sexual en sí, tenemos todavía que aclarar un problema, a saber, "la prevención de la fecundación". Anteriormente ya hemos nombrado cómo además del "asesinato del embrión o del feto" también se ha intentado en gran medida evitar la fecundación con la ayuda de medios preventivos adecuados para ello. Vimos que la causa de esta tendencia se debía en parte al fuerte crecimiento del instinto erótico o sexual de la humanidad terrena, al mismo tiempo que el desarrollo económico normal de los hombres no podía de ninguna manera mantenerse a la altura de este ritmo. Esto hizo que un montón de hombres y mujeres no tuvieran, en realidad, "medios" para convertirse en "padres". Tenían que luchar contra una cantidad inmensa de dificultades para conseguir alimento y ropa para la descendencia o familia numerosa. Debido a que el ritmo de la evolución sexual era mucho más rápido que el del desarrollo económico del estado, la comprensión de éste y su ayuda a los hijos o descendencia era escaso. Poner hijos en el mundo se convirtió, de este modo, en algo muy arriesgado. Es naturalmente obvio que los seres más inteligentes de la sociedad buscaran nuevos caminos para remediar esta miseria. Pero al no poder remediarla económicamente, la idea de limitar los nacimientos o bien con "la prevención de la fecundación" o con "el asesinato del embrión o del feto" fue igual de obvio. Que "el asesinato del embrión o del feto" y "la prevención de la fecundación" por causas económicas van totalmente en contra del "amor al prójimo" o son una infracción del quinto mandamiento: "No matarás" y, por consiguiente, darán lugar a un karma correspondiente es también algo natural. Por lo tanto no pueden justificarse en ningún caso en que este fenómeno tenga lugar por puras causas económicas. La vida misma pedirá más tarde o temprano cuentas tanto al estado como a los padres. Pero esto no significa, naturalmente, que no haya otras situaciones en que estos fenómenos se pongan en práctica por causas muy diferentes, de hecho, por causas que directamente forman parte del concepto "amor" y, por consiguiente, se considerarán no sólo como moralmente lícitas, sino directamente como una obligación. Y, debido a la evolución sexual natural de la humanidad terrena, tales situaciones son hoy en día muy numerosas.


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