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(1053-1590) 
 
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El hombre terreno es "el hijo pródigo" en el momento decisivo  1544. "La zona de la muerte" es el segundo peldaño del ciclo de espiral o "reino animal". El hombre terreno representa, por consiguiente, este punto decisivo. Con sus tendencias fuertemente egoístas, que hacen que totalmente falto de Dios se abra paso a codazos a costa de los seres que le rodean, y los consiguientes destinos desdichados, que tiene que vivir vida tras vida, constituye el desdichado o "pródigo" hijo de Dios. Y con sus tendencias contrarias, tales como remordimientos de conciencia debido a su ser egoísta, naturaleza falta de amor y mortífera y el consiguiente interés por una existencia más perfecta y mejor, una relación más amorosa con su entorno y una incipiente comprensión de que tiene que haber una providencia, una divinidad, el hombre terreno es "el hijo pródigo" que comienza a añorar a su Padre celestial y su morada celestial: "el paraíso" o "reino de los cielos". El hombre terreno es un hijo de Dios que el Padre condujo a través del principio Cristo (la serpiente o la redención del mundo) fuera de la luz, lejos de la eternidad y lo llevó a lo temporal y a la oscuridad para que experimentara la esfera de "la muerte", para que experimentara ser "uno con lo mortal", "uno con lo temporal", "uno con lo imperfecto" para así perfeccionar a su hijo a su propia imagen. Porque un hijo de Dios que desconoce la imperfección, que desconoce la ignorancia, "la muerte cósmica" o la total falta de "conciencia cósmica" es, claro está, un ser que no tiene la posibilidad de hacer nada equivocado. Pero un ser que no tiene esta posibilidad, no tiene ninguna voluntad. Y un hijo de Dios sin voluntad es un ser que, en realidad, sólo es un autómata ciego, una máquina. Un ser así no puede manifestar "la imagen de su Padre". Una divinidad no es un ser que no tiene voluntad. Una divinidad es, precisamente, una voluntad culminante. Pero para tener una voluntad así el hijo de Dios tuvo que aprender a distinguir entre "bien" y "mal" que, a su vez, es lo mismo que el cumplimiento y la transgresión de la ley del amor respectivamente.


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