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(1053-1590) 
 
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Cómo la experiencia del paraíso se transforma en experiencia de malestar o hastío de vivir  1580. El hecho de que, de este modo, pueda haber luz y oscuridad o una esfera placentera y una esfera desagradable en cada uno de los seis reinos del ciclo sólo se debe, como ya hemos aludido antes, al principio del hambre y la saciedad. Mientras el ser tenga hambre de cumplir las leyes y los ideales del reino particular, en el que temporalmente vive en el ciclo de espiral, vive, claro está, en un verdadero estado de satisfacción, está contento con su vida y su ubicación en dicho reino. No abriga la menor añoranza ni ningún deseo de otra forma de vida. La forma de vida que vive es para el ser lo absolutamente más ideal y perfecto que se puede imaginar con su fantasía. Mientras el ser tenga esta actitud hacia su existencia y zona de vida está en "el paraíso", tiene la bienaventuranza o alegría de existir correspondiente a su estadio. La primera mitad de cada reino del ciclo de espiral constituye, de este modo, para el ser una especie de "paraíso", una zona de felicidad. Pero a medida que "el fuego supremo" o el tronco principal del principio sexual, a través de la estructura orgánica del ser, crea su saciedad de los ideales y formas de manifestación del reino en cuestión, surge una repulsión al respecto. La vida, que antes era un placer, se convierte ahora en una experiencia desagradable, se convierte en algo hacia lo que se siente desagrado creciente o aversión hacia el hecho de vivirla. El contraste de los ideales de este reino se convierte, al contrario, en el objetivo que inspira el deseo o añoranza del individuo. Y la profundización en estos ideales y formas de vida se convierte entonces en la incipiente o creciente nueva "sensación de paraíso".


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