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| Seres cuya psique no es la del «hombre de verdad» o la de «la mujer de verdad» | 1747. De este modo, aquí nos hemos formado una idea sobre la psique del «hombre de verdad» y de «la mujer de verdad». Es muy necesario que la mantengamos firme en nuestra conciencia, porque sin este conocimiento de la forma pura del estado polar sexual del «hombre» y «la mujer» no podemos juzgar la vida humana terrena de una manera justa. ¿No muestran la religión y la ciencia de la mayoría una gran confusión cuando se trata de la estructura sexual de los hombres terrenos? ¿No reina aquí en gran medida un juicio injusto? ¿No hay actualmente demasiados hombres terrenos que no son «hombres de verdad» y no son «mujeres de verdad», que quiere decir que no son «verdaderos seres se sexo masculino» ni «verdaderos seres de sexo femenino» respectivamente? ¿No hay una gran cantidad de hombres que no quieren tomar parte en la opresión y esclavización de otros hombres? De hecho, no les gusta de ninguna manera dominar a sus semejantes. No tienen ningún deseo de conquista en absoluto. Toda su psique está en contra de todo el apetito «animal» de poder y riqueza, de toda esta vida a costa de otros, a costa del trabajo y bienestar de otros. Desean la abolición de todas las formas de violencia, brutalidad y asesinato. Desean igualdad de derechos para todos los seres. Desean protección para los débiles de la sociedad, en vez de que estén a merced de la opresión y explotación desconsiderada y egoísta de los más fuertes. Estos mismos seres tienen verdadera aversión a ser soldados, a tener que enseñar y ser enseñados a matar y asesinar a otros seres y a destrozar la propiedad de otros. ¿No está toda la humanidad terrena, en realidad, impregnada de un único anhelo de una «paz permanente», es decir, de una existencia en la que reina la armonía, que a su vez es lo mismo que simpatía y alegría entre todos y para todos? ¿Puede una paz verdadera o absoluta ser otra cosa? Una paz que no es simpatía y alegría entre todos y para todos no es de ninguna manera paz. Sólo es y sólo puede ser, en mayor o menor grado, un centro de malestar. Cuando los hombres comienzan así a ser partidarios del humanitarismo o de la socavación de todas las fuerzas que de manera particular eran la especial psique y mentalidad de héroe del «hombre de verdad» y de «la mujer de verdad», no pueden, claro está, ser ellos mismos «hombres de verdad» ni «mujeres de verdad» de una manera tan pura como los antes mencionados, que no saben nada sobre humanitarismo ni altruismo. |
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