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| Hombre-C. Los matrimonios desdichados, los divorcios, los matrimonios de farsa y los seres con incipientes facultades humanas | 1833. Tras este grupo llegamos a la tercera zona dentro de la sexualidad humana terrena. Aquí encontramos a todos los seres altamente degenerados con respecto al matrimonio o estado de apareamiento. Son muy inquietos en lo que concierne al matrimonio o al estado de apareamiento. Van de matrimonio a matrimonio. Todavía viven en la esfera de los divorcios y de los problemas relacionados con ellos. Cuando estos seres pueden permanecer en el mismo matrimonio toda la vida, no es por un instinto natural o porque en el matrimonio contraído sigan viviendo en la luna de miel, sino porque debido a un sentimiento humano verdadero y muy desarrollado o amor auténtico no tienen corazón para iniciar un divorcio o disolución del matrimonio, en parte por consideración a los hijos y en parte también por consideración al cónyuge, a quien el divorcio produciría eventualmente dolor y significaría un estado desdichado. A veces también sucede que un divorcio deseado se evita porque llevaría consigo circunstancias económicas adversas para las partes. Pero un matrimonio que sólo se basa en compasión no es un matrimonio, del mismo modo que un matrimonio que sólo se basa en asuntos económicos tampoco es un matrimonio. El primer caso es una crucifixión de la parte amorosa, mientras el último caso es prostitución. Pero un matrimonio no tiene que ser ni crucifixión ni prostitución. Tiene que basarse exclusivamente en la pura simpatía de apareamiento que se manifiesta en «enamoramiento». Esta embriaguez de bienaventuranza mantenida por las funciones de las glándulas es el único fundamento legítimo para un matrimonio. Es absolutamente lo único que puede hacer que una vida sexual común sea un verdadero matrimonio. En cada situación en la que el matrimonio no se apoya en este fundamento, a pesar del certificado de matrimonio y otras formas de bendición del estado y la iglesia, sólo se trata de un matrimonio de farsa, un camuflaje y sólo se mantiene en virtud de que este camuflaje es un mal menor que el que sería el divorcio. Así se comprende que «la zona de los matrimonios desdichados» no es ninguna expresión falsa, sino que muestra al cien por cien la verdad de la degeneración matrimonial humana terrena. Es en este grupo de seres que denominamos «hombre-C» donde encontramos en un grado muy amplio la degeneración matrimonial, y una cierta forma de inmoralidad dentro de la zona matrimonial, al mismo tiempo que, como ya hemos dicho, fuera de esta zona los mismos seres son a veces extremadamente abnegados y creadores de manera positiva en su relación con la sociedad. Varios de estos seres aparecen como genios en arte, literatura, música, ciencia y técnica. En sus campos creadores pueden mostrar un humanitarismo muy grande o una moral y abnegación muy beneficiosas para la sociedad. De este modo, vemos que estos seres son aquellos en los que el gran proceso de transformación de la humanidad terrena es más evidente. En virtud de su genio, en su conciencia hay un gigantesco contenido cultural, positivo para la sociedad, por medio del cual colaboran en el trabajo de llevar la sociedad hacia una cultura superior, un arte superior, una creación más genial y, por consiguiente, hacia un mundo físico más hermoso que el actual. Su lado débil es, por lo tanto, su estado matrimonial. Aquí no pueden medirse con «el hombre-A», para quien el campo matrimonial es la zona fundamental de su conciencia. Pero estos últimos hombres, con su naturaleza egoísta y hostil hacia su propio sexo, están al contrario casi desprovistos de amor al prójimo. El lado débil de estos seres es su relación con el estado, la nación o la justicia social, que ha surgido para ser una protección y una defensa para estos seres contra su propia naturaleza egoísta o animal y una protección para los otros hombres, los altamente civilizados y humanos contra los seres primitivos anteriormente mencionados, todavía salvajes e incultos y, por consiguiente, inhumanos o de naturaleza animal. |
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