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La constelación de los polos y la transformación del «animal» en «hombre»  2405. Pero, la transformación de los polos no se detiene aquí, y, por consiguiente, ningún ser de sexo masculino ni ser de sexo femenino culminante puede seguir siendo un animal en su forma pura. En un estadio determinado de la aparición de este ser como animal en su forma pura, el polo que se había estancado también empieza a desarrollarse. Y sigue creciendo hasta que está en equilibrio con el otro polo del ser. Y con el crecimiento del polo estancado en el ser, éste deja de ser un animal en su forma pura. Con el crecimiento del polo contrario del ser, surge una nueva zona de conciencia, a saber, «la zona de la incipiente conciencia humana». Y es en esta zona del crecimiento del polo contrario donde el hombre terreno se encuentra hoy. El hombre terreno pasa, así, a representar esta nueva forma de conciencia en el mismo grado en que el polo contrario crece en su psique. Esta nueva zona de la conciencia da lugar a todo lo que, por lo que respecta a facultades de percepción, forma parte del concepto intelectualismo y humanitarismo y más tarde facultad de la intuición. En virtud del despliegue de esta facultad, el ser se convierte, finalmente, en idéntico al hombre totalmente perfecto a imagen y semejanza de Dios, tal como, precisamente, se expresa el objetivo con el ser vivo en la religión cristiana mundial.


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