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| Las vidas terrenas, físicas de los seres y la consiguiente ampliación de la conciencia | 2417. Pero, como los seres «muertos» o desencarnados tenían la facultad de poder crear otra vez un nuevo organismo físico por medio del principio de reproducción de los seres físicos encarnados, estuvieron de nuevo en condiciones de manifestarse en la zona de existencia física. Pero, las experiencias de los acontecimientos, tanto los dramáticos como los agradables o luminosos de sus vidas anteriores, se transformaron en conciencia, es decir: conocimiento, facultades y disposiciones. Al mismo tiempo, en virtud del reemplazo de los organismos físicos del ser, su experimentación física de la vida se dividió en pequeñas épocas físicas de vida, cada una de las cuales estaba limitada por la existencia o tiempo de vida del cuerpo físico del ser en cuestión. A estas pequeñas épocas de vida las conocemos como nuestras vidas físicas terrenas. Estas vidas terrenas son mantenidas por medio de que el ser eterno está encarnado en un organismo físico, mientras éste todavía no ha perdido para el ser su capacidad como instrumento de manifestación debido a lesiones o desgaste (vejez). Cada vez que el ser ha tenido que liberarse de su cuerpo físico a causa de lesiones o desgaste, tiene, como ya sabemos, una existencia espiritual, hasta que de nuevo tiene las condiciones para poderse encarnar en un organismo físico nuevo. Cada vez que el ser se encarna en un organismo físico, ha sido enriquecido con talentos surgidos de las experiencias, sufrimientos y cosas agradables que ha experimentado en sus encarnaciones físicas anteriores. El ámbito de su conciencia crece, por lo tanto, en cada nueva encarnación física que experimenta. Así se convierte en un ser más y más perfecto cada vez que nace de nuevo en la existencia física. Pero, mientras el ser adquiere, de esta manera, una conciencia cada vez mayor y, con ello, un correspondiente talento creciente para poder manifestarse con un correspondiente alcance cada vez mayor, crece, también en un grado correspondiente, su facultad de construir un organismo nuevo y más perfecto. De lo contrario, no tendría ninguna utilidad que su conciencia evolucionase hacia una mayor perfección. Si su organismo o instrumento para la manifestación física no evolucionase en el mismo grado que la conciencia, al ser le sería imposible manifestar la perfección que su conciencia representa. Es por esto que vemos que todos los seres vivos aparecen en su estadio evolutivo con una multitud de formas físicas de organismos. Cada una de estas formas de organismos constituye el instrumento más delicado para la clase de manifestación y estado de experimentación que es una condición vital para el ser en cuestión en su estadio temporal de evolución o perfeccionamiento. Y aquí podemos comenzar a experimentar los hechos inconmovibles que forman el fundamento de la moral universal cósmica o interplanetaria. |
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