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| El incipiente hombre y su «naturaleza animal» | 2548. Este hombre incipiente mencionado dominará poco a poco lo oscuro y triste o todo lo animal, brutal e inhumano de su psique. Cuando un hombre está apasionadamente enamorado, es decir, desencadena una simpatía especial, impulsada por hormonas, hacia otro ser, lo que domina su clima de pensamientos es la parte animal de su conciencia. Cuando una mujer está enamorada y, desencadena, del mismo modo, una simpatía, impulsada por hormonas, hacia otro ser, lo que domina su clima de pensamientos es, así mismo, la parte animal de su conciencia. Cuando una persona siente celos, envidia, deseos de venganza, persigue y se defiende y defiende a los suyos con guerra, lucha y derramamiento de sangre, vive bien a costa de otros, roba, hurta y saquea es, así mismo, la parte ordinaria o animal de su conciencia la que la domina, ya se trate de hombre o mujer. Si vive toda la vida una convivencia o matrimonio excepcionalmente feliz con un ser de sexo contrario, ha engendrado hijos en el matrimonio, esto se debe especialmente a los polos ordinarios de ambos cónyuges o parte animal de su conciencia. Ambos todavía han estado predestinados a poder vivir en un matrimonio perfecto. Este estado es la prestación más eminente o elevada del reino animal. Si en el matrimonio del hombre terreno hay peleas y controversias, discordias y confusión, infidelidad, divorcio y un nuevo matrimonio y, de nuevo, divorcio y así sucesivamente, esto se debe en alto grado, por extraño que parezca, a los efectos del polo contrario, es decir, a la naturaleza humana de uno de los cónyuges o eventualmente de ambos. |
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