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| Las molestias y cosas desagradables del incipiente ser bipolar | 2616. Es en virtud del estado o contacto mencionado que la facultad de intuición del ser puede empezar a hacerse valer, y el ser puede, en un grado correspondiente, empezar a tener destellos cósmicos verdaderos. Cuando este estado de simpatía se hace valer en el ser, lo llevará, por su propia naturaleza, a ser atraído por seres de su propio sexo con la misma fuerza que hacia seres de sexo contrario. Pero, esta irradiación de simpatía es, claro está, mucho más fuerte y verdadera que la simpatía que, por lo demás, se irradia entre los seres del mismo sexo. Cuando un ser con esta simpatía la dirige a un ser de su propio sexo, esto no puede dejar de llamar la atención de aquellos a quienes es dirigida. Si aquel hacia el cual se ha dirigido esta simpatía es un hombre fuertemente unipolar, o sea, un hombre que sólo tiene simpatía para seres del sexo contrario, esta simpatía provoca en él una antipatía más o menos fuerte. Esta antipatía puede, incluso, ser tan fuerte que directamente puede dar lugar a deseos persecutorios en este ser, todavía de polo animal. Si este hombre bipolar nombrado dirige su simpatía normal hacia un ser de sexo contrario, es decir, hacia una mujer fuertemente unipolar, ésta, en virtud de la fuerte irradiación de esta simpatía, que en su apariencia externa bien puede parecer enamoramiento, creerá que, precisamente, se trata de un enamoramiento o galanteo que tiene que preparar el camino para una relación de apareamiento más íntima entre ella y quien muestra esta simpatía. Esto es naturalmente una gran molestia para el hombre en cuestión. Con respecto a la bipolaridad en las mujeres, ésta puede, naturalmente, tener consecuencias desagradables semejantes. Esta circunstancia hace que un ser bipolar así, cuya simpatía en su modo de ser es ahora de una especie distinta, que es mucho más fuerte y cálida que la del ser unipolar corriente, tiene que contenerse. El ser en cuestión tiene, así, que mostrar una conducta algo más fría que va en contra de su verdadera naturaleza normal y que, sin ser inmoral, se parece de alguna manera a la conducta que el ser de sexo masculino y de sexo femenino ordinario muestran hacia su propio sexo. Si el ser bipolar evolutivamente avanzado muestra la simpatía o verdadero amor al prójimo, que se ha convertido en el fundamento de su manera de ser normal, hacia su entorno, una simpatía así llamará la atención y dará lugar a malentendidos y se considerará anormal a quien la muestra. Irreflexión, antipatía y murmuración y eventual persecución del entorno seguirán sus pasos. |
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