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Cristo predicaba una forma de existencia mucho más elevada que la matrimonial  2620. Sin la bipolaridad es imposible que el ser vivo pueda ponerse en contacto o armonía verdadera con el tono fundamental del universo o cosmos. Estar en desarmonía con el tono básico del universo responde a la misma situación en que se encontraría un mosquito si intentase volar contra un huracán. Hay, por lo tanto, una razón extremadamente grande para que Cristo imponga este amor y muestre con su propia manera de ser que la facultad de desplegar un amor así puede, verdaderamente, alcanzarse. Como precisamente había venido al mundo para ser la revelación del hombre perfecto a imagen y semejanza de Dios y, así, estaba destinado a ser un modelo de este desarrollo de los hombres, no se mostró como un marido ideal, de la misma manera que también nació de padres que no estaban casados. No hay nada en su persona que dé la impresión de que tuviera que ser un modelo para el matrimonio. Y tampoco fue este matrimonio lo que predicó como el más alto ideal que los hombres tienen que alcanzar. Fue exclusivamente una forma de existencia mucho más elevada. Había llegado el momento en que los hombres de las generaciones futuras iban a comenzar a acercarse a esta forma de existencia más elevada. Esta existencia iba a comenzar a mostrarles sus síntomas a los hombres, de modo que iba a poderse notar por quienes estaban evolucionados para poder comprenderla, como la brisa marina se nota en las cercanía del mar. Por esto, era tan importante para él mostrar no tanto los ideales matrimoniales, que los hombres tan bien conocían, sino, al contrario, los ideales futuros, la nueva y verdadera existencia humana, de la que ahora iban a empezar a encontrar los síntomas.


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