M1697
Enfermedades mentales 3 – Invalidez del gusto
por Martinus
1. Movimiento y fuerza requieren nutrición o alimento
El principio más importante o sustentador de cualquier fuego u hoguera es que se tiene que echar leña a la hoguera. Ningún fuego puede mantenerse sin recibir alimento. Pero no es sólo el fuego en sí, que necesita alimento. Todo lo que se mueve, todo lo que se transforma tiene, así mismo, que ser alimentado. Ninguna máquina puede funcionar sin alimento. Esto se debe al hecho de que cada movimiento requiere fuerza. No puede existir por medio de nada. «Algo» no puede venir de «nada», al igual que «algo» no puede convertirse en «nada». Como las funciones de los seres vivos, su experimentación de la vida y sus manifestaciones sólo pueden, de la misma manera, originarse por medio de fuerza, esta fuerza también tiene que mantenerse o alimentarse. Por esto, en cada ser vivo existe una función vital que se llama «hambre y saciedad». Normalmente, el ser vivo siente una sed o hambre física de las sustancias o materias adecuadas a su especial forma de mantenimiento de su, igualmente, especial organismo. A estas sustancias las denominamos «alimento» o «comida y bebida». Como los organismos constituyen muchas clases de especies distintas, también deben tener sustancias distintas para poderse mantener, que es lo mismo que mantenerse sanos. Es por esto que los seres vivos no tienen que tener el mismo alimento o la misma nutrición. Algunos animales comen plantas, otros comen carne. Algunos seres o formas de vida son plantas que deben tener dióxido de carbono y desprenden oxígeno, mientras los seres animales deben tener oxígeno y desprenden dióxido de carbono. Pero lo que es común para todos es que, para poder experimentar la vida, tienen que mantener en buen estado su instrumento para la vida, el organismo, lo cual sólo puede hacerse ingiriendo alimento.
2. En la ingestión de alimentos, el ser es guiado por el sentido del gusto y del olfat
El hambre sana y normal, donde todavía se encuentra en su forma pura en el ser, es lo mismo que un deseo muy fuerte de disfrutar las sustancias que, de manera especial, son necesarias como alimento de su organismo. Aquí es guiado por el sentido de percepción que se llama gusto. El sentido del gusto incorrupto y conservado hace que todo lo que es dañino para el organismo sepa mal. Un órgano auxiliar es aquí el sentido del olfato. Para que no sea necesario probarlo todo y, así, descubrir demasiado tarde que las sustancias que se introducen en la boca son venenosas o perjudiciales, por ejemplo, líquidos cáusticos que causarían inmediatamente úlceras, tenemos el sentido del olfato. Todo lo que es perjudicial para el organismo, si se ingiere como alimento, huele mal. Por esto, es bueno que se pueda oler si la comida está echada a perder o podrida, así no se necesita ponerla en la boca.
Pero además de que el sentido del olfato es, de esta manera, un órgano auxiliar para el gusto, es en sí mismo un órgano principal para la facultad del ser de constatar el producto alimenticio que se llama aire. También tenemos que ingerir, en cierta medida, aire como material alimenticio para el mantenimiento de nuestro organismo. Este aire puede, claro está, tanto ser un aire totalmente fresco, como también puede ser de una naturaleza totalmente mortífera. Como la respiración normal debe tener lugar a través del órgano del olfato, la nariz, el sentido del olfato sano puede registrar por nosotros si el aire al que tenemos acceso es sano o insano. Si es sano producirá una impresión agradable, si es insano producirá una impresión desagradable. No es bueno respirar el gas de uso doméstico ordinario, y tampoco es agradable respirar el aire de algo que está podrido.
Los organismos de los seres vivos, tanto de los animales como de los hombres, están, por lo tanto, provistos de facultades sensoriales que registran qué tipo de aire deben respirar o qué materia, sólida o líquida puede usarse como alimento y pasar a la zona de la digestión.
3. La tarea de los cinco sentidos
De la misma manera, también tenemos ojos o sentido de la vista que registra para nosotros por dónde no es peligroso ir, de modo que no caigamos en el abismo ni colisionemos con otros seres y cosas. El oído registra, así mismo, para nosotros los sonidos que son beneficiosos y los que son perjudiciales. Con el sentido físico del tacto podemos tener una sensación de lo que es agradable al tacto y lo que es peligroso tocar. Y, así, los órganos de nuestros sentidos físicos son, en realidad, un panel de instrumentos que registran lo que es peligroso y lo que no es peligroso para la salud y bienestar de nuestro organismo físico y, con ello, para el mantenimiento de la salud de nuestra vida física. Donde estos órganos están totalmente en forma pura, es decir, totalmente intactos, el ser, dejándose simplemente guiar por lo que los sentidos registran, puede mantener la salud total de su organismo. El gusto registra lo que es alimento para el estómago, el olfato lo que es alimento para la respiración, el oído lo que es alimento para la audición, la vista registra dónde se puede pisar y por dónde no se puede pisar, y las sensaciones registradas por el tacto qué mezcla de calor y frío es el normal para el organismo. Por naturaleza, el ser está provisto de los instrumentos más finos que se pueden imaginar. Por consiguiente, tendría que tener todas las condiciones para evitar la enfermedad y la mala salud. No obstante, el hombre terreno, inacabado es un ser que representa todas las posibles formas de mala salud y enfermedad. De hecho, esta mala salud llega en ciertos casos a la culminación y deja que el ser aparezca como el ser totalmente deficiente mental, que es lo mismo que un ser más o menos incapaz de usar sus sentidos.
Los animales aparecen con una salud mucho más perfecta, tienen una capacidad mucho mayor de no ingerir sustancias venenosas y no inhalar vahos tóxicos. Sólo en casos anormales o no naturales, donde los hombres falsifican los vahos de las sustancias tóxicas, camuflándolas con el olor de las sustancias que forman parte del alimento codiciado por los animales, o donde las sustancias tóxicas han sido, de alguna manera, mezcladas con el alimento animal, sucede que estas sustancias no pueden distinguirse de este alimento. De no ser así, el organismo del animal es muy hábil para registrar. El hombre puede tanto oler como saborear, oír como ver, tocar como tener sensaciones por medio del tacto. Pero, ¿qué clase de sentido del gusto, qué clase de sentido del olfato, qué clase de sentido del oído, y qué clase de sentido del tacto es el que vemos en la existencia humana terrena? En ciertos casos se ha convertido en un instrumento terriblemente degenerado que, en vez de tener una capacidad al cien por cien, quizá sólo tenga un diez por cien (la debilidad mental crónica).
4. Alcohol y drogas
En otros casos, el panel de instrumentos se ha vuelto bastante engañoso, es más, incluso en tal grado que es un peligro total para el individuo. En algunos casos, registra las zonas peligrosas como agradables y portadoras de bienestar. Aquí también puede ser engañoso en un tanto por ciento muy elevado. ¿Cuál es la opinión, por ejemplo, cuando se trata del disfrute de alcohol y drogas? Aquí se ha ignorado en tal grado lo que el sentido del gusto registra, que ha sido transformado, de modo que muestra algo falso. El alcohol y las drogas actúan por naturaleza de manera totalmente desagradable para los sentidos absolutamente normales. Pero, dado que en estas sustancias hay fuertes sustancias psíquicas, actúan fuerte y rápidamente sobre las áreas psíquicas de los órganos del gusto, y, por lo tanto, el ser puede seguir ignorando el sabor desagradable y cambiar el sabor a favor de su inclinación anormal. Poco a poco, el gusto registra un hambre o sed de estos productos. Esta hambre o sed es una desviación muy grande en el campo del sabor. Lo que es muy peligroso es registrado ahora por los sentidos como comida y bebida absolutamente imprescindible.
Sabemos cómo el ser con este alimento falso desorienta su facultad normal de discernimiento. El ser entra en una embriaguez de los sentidos que, finalmente, termina en el puro delirio. ¿No entra un ser así frecuentemente en peleas, busca escándalos? Y, ¿cómo es un esposo o un padre así, que llega ebrio a su casa, a sus hijos? O, ¿qué es una persona animada por un hambre o sed terrible de drogas? Es un barco, cuyo mecanismo de dirección ha llegado a un desorden tal, que sólo puede ser dirigido en una dirección, donde inevitablemente tiene que precipitarse contra rocas y escollos. Esto es, por consiguiente, una enfermedad del gusto. Comienza bastante inocentemente. Una situación o un acontecimiento festivo deben celebrarse con un vaso. Bautizo, boda, cumpleaños o días conmemorativos deben celebrarse con un vaso. Finalmente, no hay nada que no deba celebrarse con un vaso. Simplemente dos compañeros se encuentran por la calle, esto tiene que celebrarse con una cerveza. A veces, la cerveza se convierte en dos, tres o toda una caja. La falsa sed se ha vuelto normal, se ha vuelto una costumbre, en realidad, forma parte del buen tono y una educación perfecta. Los caballeros y las damas con trajes de etiqueta cargados de todo tipo de colgajos y cintas de colores, como distinciones que les han sido otorgadas como crema de la sociedad y sustentos de la cultura, son, a pesar de estos beneficios, una especie de seres defectuosos que, debido a su creciente invalidez del gusto, sólo pueden cojear por la vida con ayuda de las muletas que se denominan vasos de cristal de alta calidad llenos de mezclas de alcohol que aquí se designan como «las marcas de vino distinguidas». Pero no es sólo en los círculos sociales distinguidos que se cojea con muletas. La inmensa producción masiva de diversas clases de cervezas con alcohol que hay que ingerir en cada situación, en verano como una cerveza para refrescarse y en invierno como una cerveza para calentarse, y que se beben por todas partes con otros cientos de pretextos, muestra que la invalidez del gusto es múltiple.
5. Cuando la invalidez del gusto se considera como un bien cultural
Hay tantos millones de botellas llenas de cerveza con alcohol y la misma cantidad de vasos de cristal llenos de bebidas alcohólicas, como hay muletas del gusto de las que se sirven los hombres civilizados. No es, por consiguiente, ninguna invalidez anímica insignificante ni indiferente la que origina una facultad del gusto defectuosa o anormal. Que un defecto anímico tan sobredimensionado tiene que dificultar la creación de cultura es evidente. Mientras la mayoría, la opinión pública, las costumbres, la educación y moda requieran que se tenga este defecto anímico para no ser considerado como anormal o como un bicho raro, no hay que contar con ninguna verdadera ni absoluta creación de cultura. Confusión anímica, delirio, asesinato, homicidio, peleas, matrimonios y hogares destrozados, niños desdichados, excesos sexuales, «existencias de alcohólico», etc.; ninguna de estas formas de invalidez del individuo e invalidez de la cultura pueden cesar mientras el defecto del gusto de estas personas se invoque como un bien cultural.
El artículo es un manuscrito no terminado para la conferencia n.º 18 de la serie « La imagen del universo y losa problemas de la vida» que Martinus escribió como preparación de una conferencia en la sala de conferencias del Instituto el domingo 31 de enero de 1954. Generalmente, Martinus no seguía su manuscrito durante la conferencia, en la que hablaba libremente e inspirado. Pequeñas correcciones y títulos de los apartados de Ole Therkelsen. Aprobado por el consejo el 01.04.2011. Publicado por primera vez en el n.º 6, 2011de la revista Kosmos, edición danesa. Título original danés: Mentale sygdomme 3 – Smagsinvaliditet, traducido del danés al español por Martha Font (2016) con la colaboración del equipo de lengua castellana. Número ID de artículo M1697.
© Martinus Institut 1981, www.martinus.dk
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