M0410
Libertad, liberación y paz
por Martinus
1. Libertad y paz
La libertad es la meta a la que todos los hombres aspiran y desean de muchas formas y con diferentes variaciones. A través de la política, la ciencia, la religión, el arte y otras cosas los hombres buscan la liberación. Pero al mismo tiempo que los hombres añoran la libertad, también añoran la paz, y una y otra vez experimentan que cuando intentan liberarse de vínculos exteriores, es a costa de la paz. Y aunque sea un tiempo con más paz en el mundo exterior, hay grandes grupos de hombres que están más o menos oprimidos por potentados y dictadores. Esto da, por supuesto, lugar a que la insurrección y el deseo a la liberación crezcan en la mente de los oprimidos, y entonces es sólo una cuestión de tiempo cuándo termina la paz. ¿Cuál es la causa de estas condiciones cambiantes donde ni existe la verdadera paz ni la verdadera libertad entre los hombres?
Ningún hombre puede ser totalmente libre, mientras no esté en contacto con la naturaleza y las fuerzas del universo. A menudo los hombres están, al contrario, en directa desarmonía con estas fuerzas, lo que da lugar a que experimenten destinos tristes, enfermedades y sufrimientos. Para poder ser libres, los hombres en primer lugar deben saber cuáles son los lazos que los atan. Sólo entonces serán capaces de liberarse y experimentar la paz verdadera, y entonces también experimentarán la paz.
2. Se intenta satisfacer los deseos humanos según los principios del reino animal
Los hombres en general opinan que son lazos exteriores los que impiden su liberación, y están muy a menudo llenos de críticas contra las condiciones externas, contra otros hombres, contra su entorno en general. No saben que en cuanto un hombre critica, está atado. Para ser libres los hombres deben llegar a elevarse por encima de todos los deseos y toda crítica. Los hombres están en una especie de naturaleza antinatural, mientras desean. Exceptuando, claro está, el deseo primario, es decir, el deseo de vivir. Los deseos de libertad y paz son variaciones naturales del deseo de vivir o el deseo primario en sí, pero como los hombres no conocen la vida y sus leyes, intentan alcanzar la libertad y la paz por caminos que una y otra vez les llevan a nuevos lazos y cadenas, a la guerra y falta de paz con muchas variaciones. A través de esto hacen experiencias y por el camino de la experiencia llegarán también a la libertad y la paz, porque serán liberados de todos los deseos que son, desde un punto de vista humano y cósmico, antinaturales.
Los actuales estados oscuros en el mundo son el resultado de tales deseos antinaturales, es decir deseos que son naturales en el reino animal, pero no en el reino humano. Son deseos de poseer y de ejercer poder. Está escrito que el hombre debe someter la Tierra pero mientras sea esclavo de sus propios deseos, esto no es posible. Entonces se puede objetar que el hombre terreno pertenece al reino animal, y por lo tanto es natural que tenga el mismo tipo de deseos que los animales, con la única diferencia de que tiene mayor o menor inteligencia para utilizar en la satisfacción de sus deseos, donde los animales sólo tienen instintos. Pero, paradójicamente, es precisamente la inteligencia de los hombres lo que los aparta del contacto con la naturaleza y la vida, y los puede desviar de su camino, mientras que los animales a través de sus instintos precisamente tienen ese contacto, aunque sea inconsciente. El conflicto detrás del destino de la humanidad terrena, tal como es por el momento, es que los hombres terrenos están empezando a tener un deseo humano natural de libertad y paz, pero tratan de satisfacer este deseo humano natural según los principios del reino animal, y lo hacen porque en su evolución representan un estado de transición entre el verdadero reino animal y el verdadero reino humano.
3. Intuición y libertad
La omnipotencia divina conduce a los hombres hacia la paz eterna. Pero, alguien preguntará, ¿cuál es la situación de la libertad? Porque cuando los hombres son conducidos por un poder divino, no tienen, claro está, libertad. Es precisamente la libertad hacia la cual la humanidad es conducida. Parece paradójico, pero sólo en apariencia. Los hombres son conducidos haciendo experiencias, y las experiencias los liberan ya que desarrollan no sólo su inteligencia, sino también su sentimiento y su intuición a través de estas experiencias. Mientras los hombres terrenos aún no hayan desarrollado su intuición a través de la cual estarán en contacto con las leyes y los principios eternos del universo con su conciencia diurna, se encierran en menor o mayor grado a sí mismos en cárceles mentales. Pero la intuición los liberará, y través de ella la paz también será un hecho ya que, como una paz interior, irradiará de la mente humana y sembrará paz y amor a su alrededor. Hay que sembrar paz para cosechar paz, y mientras los hombres siembren guerra, no pueden cosechar más que guerra. Los efectos de las acciones y las causas creadas vendrán sin ninguna duda, y a través de las experiencias que los hombres crean, la compasión humana los liberará del principio mortífero y sus efectos. Un hombre no conseguirá una verdadera liberación antes de que sólo quiera ser una alegría y bendición para su entorno, y antes de que prefiera sufrir él mismo que ser la causa del sufrimiento de los demás. En general, esto es difícil de comprender para los hombres terrenos que creen que la libertad se consigue liberándose de lazos exteriores. Naturalmente las condiciones externas también juegan un papel en la vida, pero es a través de su karma futuro, a través de lo que uno siembra, que uno debe crear las mejores condiciones posibles para el futuro, y esto no se hace a través de rebelión y guerra. Pero mientras se desean la rebelión y la guerra, se hacen las experiencias necesarias que poco a poco harán que se quiera otra cosa. Bendita es la verdadera liberación, ya que se basa en el contacto del hombre con el espíritu santo.
4. El espíritu santo es un estado de conciencia
Los hombres de hoy que, en general, tienen tanto miedo de expresiones que tienen que ver con «Dios» o «lo sagrado», opinarán que no tienen ningún contacto con «el espíritu santo», y sin embargo la verdad es que cada vez que un hombre se alegra porque ha podido alegrar a otra persona, es un pequeño destello del «espíritu santo», que está experimentando. El espíritu santo no es una persona ni una cosa, sino un estado de conciencia. Cuando un hombre se llena de este estado de conciencia por completo, y no sólo un instante, está liberado y se vuelve igual a Dios. El espíritu santo es el mayor conocimiento sobre la vida, y con él la vida deja de ser un misterio. A través de este estado de conciencia se sabe que la libertad no es algo que se toma o exige, porque así sólo se ata uno mismo con lazos nuevos. La libertad es algo que uno da a través de una manera amorosa de pensar y vivir. Se puede opinar, claro está, que si los hombres un día determinado dieran de repente libertad a todos los seres, entonces surgiría la gran paz. Pero no podrá suceder. No se puede saltar un período de desarrollo, la gran paz no puede venir de repente. Al igual que una manzana tiene que pasar por el estado ácido antes de alcanzar el estado maduro, la humanidad también tiene que pasar por su estado ácido antes de que esté madura para más paz y libertad. Por supuesto, esto no significa que el individuo concreto, que tal vez ha avanzado un poco más que el promedio de los hombres, no tenga esta madurez (y si la tiene, esto sólo es debido a experiencias de sufrimiento en encarnaciones anteriores), y tenga que esperar a que todos los demás tengan experiencias similares. Se precisan, claro está, hombres que puedan ser guías para los demás, no a través de intentos fanáticos de «conversión» o comportamiento intolerante porque se cree saber más que los demás, sino por la fuerza del ejemplo. Un hombre terreno empieza a madurar como ser humano cuando se da cuenta de que tiene libertad de perdonar a los demás y no ser vengativo, de no estar amargado, decepcionado, deprimido o irritado por el comportamiento de los demás. Hay que dar libertad a otros seres, los hombres deben aprender esto de la vida, ya que no se puede dictar el amor a los hombres. Se necesita una gran preparación para llegar a una actitud de amor. La parte principal de esta preparación la constituyen las experiencias de sufrimiento o el karma oscuro, otra parte de la preparación es la ciencia del espíritu, que puede ser de gran ayuda y apoyo en la vida cotidiana de la persona que a través de sufrimientos y dificultades ha alcanzado cierto nivel de evolución. Pero una tercera y también esencial parte de la preparación al estado de amor, y con ello a la liberación y la paz, es el ejemplo de los demás, su comportamiento amoroso, su comprensión, su benevolencia y deseos de ayudar. A uno le dan ganas de ser como son ellos, y es un gran estímulo e inspiración en el camino hacia la luz.
5. La religión y la ciencia no seguirán siendo dos cosas opuestas
Durante los últimos 2000 años poderosas fuerzas han trabajado para ayudar a la humanidad a salir de la zona animal y acercarse al reino humano. Se predica por todo el mundo que uno debe tener cuidado de no hacer el mal e intentar hacer el bien. Se han introducido los sacramentos y el bautismo a fin de llevar a los hombres a un estado más feliz de fe y esperanza. Y de la misma manera ha sido necesario dar a los hombres la esperanza del «perdón de los pecados» a través de esta fe, al igual que las ceremonias religiosas han sido capaces de hacer que los hombres después, durante un corto tiempo, viviesen en una especie de situación o estado de ánimo estimulante. Pero los hombres no se han vuelto más sensatos de este modo, y la redención del mundo ahora tiene que utilizar fuerzas nuevas. Millones de hombres ya no pueden avanzar siendo conducidos por las iglesias y las religiones, cuyos dogmas no apelan a su sentido lógico. Han adquirido una mayor conciencia y un conocimiento nuevo y ya no pueden creer. Creer no es nada que se pueda aprender, es una facultad que se desvanece al mismo tiempo que la facultad de pensar lógicamente se desarrolla.
La tarea de la ciencia es mostrar a los hombres lo que vale y lo que no vale la pena. Puede parecer cínico, pero no lo es, si se comprende que no es una cuestión de dinero, sino al contrario de lo que es positivo y lo que es negativo para los hombres. La ciencia y la técnica son el comienzo de una nueva área de pensamiento para la humanidad terrena, que aprende a pensar de maneras nuevas. Estos pensamientos nuevos están aparentemente en contradicción con la vieja actitud religiosa. Ahora la tarea de la redención del mundo es mostrar a los hombres que sólo es una contradicción aparente, y que la religión y la ciencia son igualmente necesarias para los hombres y que de ninguna manera tienen que estar en conflicto entre sí. La tarea de la redención del mundo es entonces, a través de la ciencia del espíritu, mostrar a los hombres lo que vale la pena, y entre ello que uno tiene la libertad de ofrecer la mejilla derecha cuando uno recibe un golpe en la izquierda. La cultura no tiene nada que ver con armas y manifestación de fuerza, matar es una condición de vida para los animales, pero para el hombre no tiene sentido en absoluto matar para vivir. No vale la pena. Esto, claro está, no se les puede enseñar a hombres que no lo pueden comprender, porque todavía no han hecho las experiencias necesarias, y las tienen que hacer precisamente a través del retorno de sus actos venideros como olas de karma. Así que hay que intentar comprender que estos hombres tienen precisamente que tener libertad para sembrar las semillas que les darán las experiencias que les faltan y que impiden su evolución. Visto desde la perspectiva cósmica es amoroso que tengan esta experiencia, aunque puede ser difícil entenderlo cuando uno lo ve desde la pequeña perspectiva local de una sola vida.
6. El comienzo de la paz
Para los hombres que con toda su alma desean tener paz, a menudo puede ser difícil ver dónde, en un tiempo como este, deben concentrar sus esfuerzos para actuar correctamente, y muchos se sienten perplejos, se dan por vencidos. Pero no hay que rendirse, no hay que cruzarse de brazos y pensar que no se puede hacer nada. Cada individuo debe trabajar para crear la paz en su propia conciencia, y sólo entonces tendrá la facultad de contagiar a su entorno, y con ello ayudar a crear paz y armonía a su alrededor. Pero es una condición, una necesidad absoluta, primero tener paz en su propio interior de manera que no se sienta antipatía hacia nadie ni nada. Pero, ¿cómo liberarse de las trabas de la antipatía? Comprendiendo que todo es parte de un plan divino que conduce a los seres vivos hacia la luz, hacia la paz y la libertad, y que cada ser vivo en este momento está en el estadio de su desarrollo, hasta donde ha llegado a través de las experiencias del pasado, y que no puede ni pensar ni actuar de manera diferente a la que le permite la libertad que le dan sus experiencias. Donde otros se comportan mal o negativamente contra nosotros, son instrumentos o mensajeros de nuestro propio negativismo del pasado. Pero, ¿cómo les respondemos?, ¿cómo reaccionamos frente a sus pensamientos y acciones negativas? ¿Multiplicando la guerra a partir de sentimientos heridos? Para eso tenemos libertad, pero si estamos liberados de la ira, la vanidad y pensamientos inhumanos similares, tenemos libertad para hacer algo aún mejor, sembrar una semilla de paz, una semilla que, como el grano de mostaza de la parábola, crecerá y llegará a ser tan grande que llenará toda la Tierra.
7. La verdad y las muchas maneras de ver las cosas
Las discordias en el mundo se basan en gran parte en el hecho de que los hombres terrenos quieren cambiar a los demás. Uno tiene cierta manera de ver las cosas, una especie de receta de cómo deben ser la vida y los hombres, y piensa que aquellos hombres que no siguen esta receta están «equivocados», y por lo tanto hay que cambiarlos. Los hombres incluso se pueden llenar de la llamada ira santa e indignación justa ante el hecho de que hay otros hombres que tienen otro concepto religioso o político totalmente diferente al suyo. Y como hay muchos tipos de «recetas» entre los hombres, y todas tienen un pequeño ingrediente de la verdad, llegan muy fácilmente a pelearse sobre cómo lograr paz en el mundo. Parece ridículo, pero es así, y tiene que ser así, porque los hombres deben tener libertad para hacer las experiencias que realmente los van a liberar.
Liberarlos ¿de qué? De todo lo de su imaginación, que no esté de acuerdo con la verdad, es decir, con las leyes eternas de la vida. La vida misma corrige los pensamientos y las ideas de los hombres a través del proceso que llamamos el destino, y la vida, que es lo mismo que la Divinidad o la Providencia, utiliza la herramienta o instrumento más cercano para esa corrección y es nuestro prójimo u otros seres vivos. Si uno ata a otros, uno mismo estará atado. Si uno les da libertad, uno mismo será libre. Toda la vida es un gran proceso de amor, y es mi tarea tratar de mostrarles esto a través de mis análisis. No deseo que crean en mí ni en lo que digo, pero puede tener la máxima importancia para cada uno de ustedes, que puedan llegar a comprender cómo he llegado a estas verdades experimentando la naturaleza y la vida. La Biblia es la verdad en sus grandes resultados, pero es en la vida y en la naturaleza en sí que hay que encontrar los cálculos de estos resultados. Dicho cálculo será una nueva forma de ciencia, que es una continuación y ampliación natural de la ciencia física.
8. Teoría y práctica
Cuando no importa que cada uno de ustedes crea en mí y mis análisis ¿cómo puede cada uno de ustedes llegar al conocimiento de que los análisis son correctos? Puede hacerlo utilizando su sentido lógico y su facultad de amar. Y a medida que posea estas fuerzas de la conciencia, poco a poco llegará, por su propio esfuerzo, a una verdadera comprensión y experiencia del gran resultado final «¡todo es muy bueno!» Muchos piensan que he leído lo que sé, pero no lo he hecho. Mi vida es una demostración viva de que se puede llegar a conocimiento por otras vías que a través de libros y enseñanza. Todo conocimiento tiene que surgir en algún lugar, brotar como un manantial. Yo soy mi propia fuente, he experimentado lo que les cuento en la vida misma. Es una libertad a la cual cada uno de ustedes llegará. Su facultad de creer está degenerando y su sentido lógico está despertando, al igual que su facultad de amar, y dónde falte algo la Divinidad les ayudará con las experiencias necesarias a través de su karma. Pero, ¿para qué pueden servir entonces mis análisis?
En el estado en que cada uno de ustedes se encuentra actualmente, es posible que la cosmología le pueda ser de gran utilidad, porque ni es un movimiento religioso sectario, a través del cual se va a «salvar», ni un partido que le quiere imponer una opinión que es intolerante con otras opiniones. El trabajo con la cosmología exige ciertas cosas del estudiante no sólo intelectualmente, este aspecto no es lo más difícil. Si se asimila el material poco a poco a medida que se necesita, las células cerebrales que aún están latentes en el cerebro, se desarrollarán y uno se dará cuenta de cómo la facultad de comprender las cosas crece gradualmente, y también la facultad de explicar los análisis a otros que están realmente hambrientos de tal saber y conocimiento. Pero aunque uno se concentre en el estudio teórico, no hay que olvidar la conducta práctica, ésta es aún más importante, porque es totalmente propia de uno mismo. Y realmente se puede hablar de ejercicios prácticos, porque al igual que nadie puede convertirse en un genio en ninguna forma de arte sin práctica y entrenamiento y sin tener paciencia y trabajar y trabajar, tampoco hay nadie que pueda convertirse en un genio en una conducta amorosa para beneficio y alegría del entorno sin entrenarse y practicar y cometer errores, sino aprendiendo de ello y poco a poco desarrollando un talento genuino de amor humano.
9. El hombre es uno con Dios
El estudiante se dará cuenta de que los análisis cósmicos son correctos a través de su facultad de amar y su sentido lógico. Hay que utilizar ambas fuerzas de la conciencia, y cuanto más uno trabaja con estas fuerzas en su propia mentalidad y trata de equilibrarlas, mayores oportunidades hay para la penetración de la energía de la intuición en la conciencia diurna. Y a través de la intuición uno se pone en contacto con el océano universal de conocimiento que es la conciencia de Dios o el espíritu santo. Los análisis cósmicos son una defensa contra todo y no atacan a nadie ni a nada. Proporcionan una visión general de por qué las situaciones y los seres vivos son como son, y muestran el camino hacia la paz. A través del estudio de mis análisis ustedes siempre encontrarán el único resultado final: Todo es muy bueno. Nadie me ha contado estas cosas, sino que he podido aprenderlas de la vida misma por mi propia fuerza y viéndolas por mí mismo, y se ha convertido en mi tarea mostrar al mundo que la vida no es un misterio. Todo lo que experimentamos es el habla directa de Dios a nosotros. Los hombres están constantemente en contacto directo con Dios, incluso si no son actualmente conscientes de ello. Pero lo van a ser. Cada uno de ustedes va a experimentar que es uno con el Padre. Yo soy uno con el Padre, porque soy uno con las leyes de la vida, ya que mi facultad de pensar va con y no contra las leyes, y por eso mi palabra es verdad. Pero no es nada por lo cual me tienen que elogiar, no es nada que me haga valer más que los demás. Si yo pensara esto, mis pensamientos no estarían en absoluto en sintonía con las leyes de la vida. Es un estado que todos los que han existido antes de mí tenían, y que todos que vendrán detrás de mí tendrán. Es un estado de conciencia que cada hombre terreno alcanzará más tarde o temprano.
10. La oscuridad debe ser convertida en luz en la mente de cada individuo
Su tarea consiste en estudiar mis análisis. Cada uno de ustedes debe investigar estas cosas y la vida se le revelará. Pero conjuntamente con los estudios hay que tener la actitud correcta. Hay que ser limpio de corazón para ver a Dios. Los pensamientos de amor son limpios. El que difunde pensamientos de amor ganará la confianza de los demás. Ustedes sólo tendrían que saber la gran importancia que puede tener enviar pensamientos de amor a los que a uno no le gustan y que percibe que uno tampoco les gusta. ¿Qué es lo que hace que estos hombres no gusten? No es el ser humano en cada uno de ustedes. Al contrario, el ser humano en cada uno de ustedes habla a veces a través de su conciencia cuando ha estado enojado o amargado en pensamiento y comportamiento. El animal en cada uno de ustedes, la conciencia de la jungla, es aquello a lo que no le gustan los demás y les da la culpa de muchas cosas de las que ellos aparentemente son culpables. Pero es sólo aparente. Aquí es donde los análisis les pueden ayudar. Si ustedes pudieran comprender que no estarían de ninguna manera expuestos a los chismes, la ira, las intrigas u otras molestias de los demás, si no fuera algo que ustedes mismos han sembrado en algún momento en el pasado y con lo cual todavía no han terminado o de lo cual no están del todo liberados, si ustedes pudieran comprender que la liberación y con ello el camino hacia la libertad y la paz tienen lugar por medio de su conciencia, su capacidad de perdonar, de superar el odio, la ira, la amargura, los celos y pensamientos similares en su mente. Alguien tiene que empezar a transformar la oscuridad en luz, y nunca habrá paz ni libertad para ustedes antes de que este alguien sean ustedes. No esperen que los hombres sean diferentes de lo que son, y tampoco crean que los pueden cambiar. El carácter de un hombre no se puede cambiar de repente, hace falta una evolución. Si otro hombre comete una injusticia contra uno de ustedes, es una injusticia vieja que usted ha cometido que le viene al encuentro, pero si ahora está capaz de perdonar a este hombre pensando «no sabe lo que hace», entonces usted está por su propia voluntad en sintonía con el comportamiento y manera de pensar de Cristo, y no hay modelo más grande que Cristo para los hombres cuando se trata de mostrar amor. Pero ahora los hombres deben aprender que es lógico perdonar y enviar pensamientos de amor también hacia los que odian y persiguen a uno. Por supuesto, hay que usar la razón y la prudencia, hace falta lógica para vivir la vida y para comprender a los demás. Debe valer la pena actuar correctamente tanto para los que uno quiere ayudar como para uno mismo. El amor no es sólo acaricias y no es amoroso ser ingenuo. No es amoroso cuando los padres miman a sus hijos, pero es amoroso educarlos a comprender que la libertad no es hacer lo que uno quiera si es una molestia y un daño para otras personas u otros seres vivos. La libertad humana es libertad para enviar pensamientos de amor en todas las situaciones y a todos los seres, no importa lo que hagan contra uno. Puede haber situaciones en las que uno tiene que ser firme tanto frente a niños como frente a adultos, donde precisamente es lo más amoroso serlo. Pero entonces uno debe tener pensamientos de amor y no de ira o indignación detrás de su actitud.
11. El estado actual de los hombres terrenos es parte de una evolución gigantesca
Es una tontería estar indignado con alguien, porque tiene otra actitud ante las cosas que uno mismo. Cada ser está siempre en la cima de su evolución y desde allí forma su opinión sobre la vida. La vida es lo más perfecta que puede ser por el momento, no es como será mañana o en los próximos años, siglos o milenios. Surgirá «un cielo nuevo y una tierra nueva», como está escrito, es decir, una nueva actitud en la conciencia, en la que la vida y su significado ya no será un misterio, y una nueva forma de economía y administración en el mundo, de manera que todos los seres tengan lo necesario para su vida sin tener que fatigarse en un trabajo que no tenga su interés. Al contrario, ustedes van a trabajar con lo que tengan ganas, donde sus facultades se puedan desplegar libremente en beneficio y para alegría de la totalidad. Todos los hombres tendrán, a través de la clarividencia cósmica, conocimiento de las leyes de la vida y tendrán libertad para experimentar la vida de una manera mucho más rica y bella que ahora.
Puede que les parezca fantástico, pero piensen en lo que ha sucedido desde que los hombres eran primitivos seres de la Edad de Piedra, incluso, desde que eran animales y plantas. Millones de años han llevado a los hombres terrenos a su evolución actual, y en sólo 3.000 años más o menos habrá aquí en la Tierra una sociedad de seres altamente evolucionados que habrán llegado a tal libertad y liberación de la materia que serán capaces de materializar y desmaterializar los cuerpos físicos de manera que ya no tendrán que encarnarse y desencarnarse de la manera un poco molesta que llamamos nacimiento y muerte. Es absurdo creer que la evolución se detiene en un estadio tan primitivo como el que los hombres terrenos todavía representan. La vida será cada vez mejor. Un día las energías llegarán a estar en equilibrio, y eso significará que la paz eterna será un hecho. Todas las fuerzas espirituales buscan este equilibrio y armonía, al igual que todos los ríos, grandes y pequeños, buscan el equilibrio en el gran mar. La lucha política también es la corriente de las energías hacia el equilibrio, y las experiencias adquiridas traerán la armonía que es la libertad y la paz.
12. La contribución de cada hombre al desarrollo mundial
Hay muchos que probablemente confíen en que todo irá mejor para los hombres en el futuro, pero piensan que falta mucho y, si no conocen la reencarnación, creen que no lo van a experimentar ellos mismos. Pero cada uno de ustedes ha sido planta, animal y hombre primitivo, cada uno de ustedes va a participar en la transformación de la Tierra en un reino humano, y no hace falta que pasen 3.000 años para ustedes. El espíritu santo puede venir como un ladrón en la noche, nadie conoce el día ni la hora. Mi trabajo acelera esta evolución. A través de mis análisis ustedes aprenderán a comprender lo que vale la pena desde el punto de vista humano. La comprensión correcta y la actitud simpática hacia el entorno cambiarán por completo la existencia humana. Pero todo depende de la conducta diaria del hombre. La tarea de los hombres, que están interesados en estas cosas, es acelerar el crecimiento de lo bueno aquí en la Tierra. La libertad humana es la libertad de mostrar una actitud amorosa hacia todo y todos, sin importar lo que los demás hagan contra uno. Es lo único que libera al hombre de la jungla del reino animal, y es la fuerza que crea la paz, primero en la mente humana y luego aquí en la Tierra. El objetivo de mi trabajo es inspirar a los hombres a lucir como soles, a irradiar amor divino a sus semejantes, y las fuerzas creadoras del universo, el espíritu santo o la conciencia de Dios, están detrás de ustedes ayudándoles cuando ustedes sintonizan su mente con la longitud de onda del amor al prójimo.
Título original danés: «Frihed, frigjorthed og fred», conferencia, octubre de 1940. Redactada por Mogens Møller. La redacción ha sido aprobada por Martinus. Publicado por primera vez en la edición danesa de Kosmos n.º 9-10, 1968. Traducción del danés al castellano por Else Byskov con la colaboración del equipo de lengua castellana. ID de artículo: M0410.
© Martinus Institut 1981, www.martinus.dk
Se permite poner un link al artículo arriba mencionado, con información de copyright y referencia de su origen. También está permitido citar de él según la ley de copyright. No se permite reproducir al artículo entero sin permiso escrito del Instituto Martinus.
Se ruega enviar comentarios a info@martinus.dk.
Se puede enviar información sobre errores, fallos y problemas técnicos al webmaster.
